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Crítica:TEATRO

Casi como ayer

El texto de Ana Diosdado, de los años ochenta, tenía como una carga antifranquista, quizás regeneracionista, que ahora se pierde, como es natural, pese a que los problemas de los jóvenes siguen siendo los de siempre. Un reparto en el que figuran algunos intérpretes estupendos de series y programas televisivos da cuerpo y voz a las presencias que la autora tal vez imaginó de una forma algo más austera; quiero decir que eso sale ganando, la persistencia de su obra y de los asuntos que allí se planteaban. El problema es que de la juventud que pintó en su día la autora queda bien poca cosa, al que se añade el misterio de la resurrección escénica de una obra de la que ya no se acordaba casi nadie.

OLVIDA LOS TAMBORES

De Ana Diosdado, en producción de Real Línea Cultural. Intérpretes, Elena Furiase, Antonio Hortelano, Leandro Rivera, Antonio Albella, Lidia San José, Gorka Otxoa. Vestuario, Gabriel Besa. Iluminación, José Manuel Guerra. Espacio escénico, Ana Garay. Música, Marc Álvarez. Dirección, Víctor Conde. Teatro Principal. Valencia.

El argumento, que aquí se sigue en casi dos horas de representación, es algo intrincado, pero vale la pena resumirlo sin desvelar sus secretos. Una pareja de jóvenes vive a su aire, el chico quiere formar un grupo musical, irrumpe en el asunto una hermana mayor de la chica, recién separada de su marido, y también lo hará su marido, el día mismo en que el chico tiene una importante cena con un productor musical. Una cena que convocará a todos los personajes y que funcionará como una especie de catarsis marcando en sus vidas un antes y un después del acontecimiento. Vale.

Un espacio escénico muy funcional de Ana Garay acoge las interpretaciones más esperadas por el público, las de Antonio Hortelano y Elena Furiase, que cumplen sin problemas con un cometido, que tiene sobre todo la función de hacer rodar sobre el escenario la experiencias recién adquiridas de unos actores a los que, como a la mayoría de personajes que interpretan, les falta un punto de madurez, y tal vez alguna cosa más. Ya lo obtendrán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de diciembre de 2008