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Entrevista:OSKORRI | Grupo de 'folk' vasco

"La sorna tiene un papel importante en nuestro lenguaje musical"

El octeto Oskorri no es sólo el emblema por antonomasia de la música terruñera en Euskadi, sino una de las formaciones folclóricas más importantes nacidas al sur de los Pirineos. Llevaban siete años sin pisar los escenarios capitalinos. Esta tarde rompen el maleficio junto a la Banda Sinfónica Municipal de Madrid, dirigida por Enrique García Asensio, en un concierto inédito. Juntos celebran el cumpleaños número 35 de Oskorri, que ha reelaborado piezas viejas y no tan viejas de su repertorio para el álbum Oskorri Banda Band. El cantante Natxo de Felipe (Bilbao, 1949), el guitarrista Antón Latxa (Bilbao, 1951) y el mandolinista Bixente Martínez (Eibar, 1954), núcleo duro de la formación vasca, responden al alimón sin renunciar a la discordancia.

Pregunta. ¿Sigue generando suspicacias un grupo euskaldún y de izquierdas en Madrid?

Bixente Martínez. Aunque no nos guste, existe un componente político que nos contamina. No disponemos de una demanda muy cálida por parte de la administración.

Natxo de Felipe. No me gusta incidir en la línea victimista. Madrid es una ciudad abierta en la que habremos actuado unas 15 veces. A veces resulta difícil comunicar las convocatorias, pero sucede lo mismo en París.

P. Se ponen ahora muy guapetones para salir a escena junto a las bandas municipales...

N. F. Es una coña estética. Dentro de nuestro lenguaje poético y musical, la sorna tiene un papel muy importante. ¿Qué pasa, que a los comunistas no les pueden gustar el marisco y las angulas? ¡Hombre, serás comunista, pero no tonto! El folk ha recurrido siempre a una estética un poco cutre, y ésa es una equivocación gravísima.

P. ¿Eran conscientes de que las bandas siempre tuvieron mala reputación?

B. M. Sí, por desgracia aún hay quien sólo las considera un acompañamiento verbenero para la hora del vermú. No terminan de romper con esa imagen añeja, tan injusta. Porque en las bandas hay mucho chaval rockero que se marca fandangos con el clarinete y mucho obrero que ha canalizado sus inquietudes musicales en lugar de dedicarse sólo a producir.

P. ¿Algún secretillo para mantener vivo su matrimonio musical a lo largo de 35 temporadas?

B. M. Ninguno, más allá del entusiasmo individual. ¡Cariño y amor!

N. F. Nosotros íbamos para médicos o abogados, pero terminamos casi de casualidad en este mundo de titiriteros. Es una profesión artesanal con la que nos hemos encontrado.

P. ¿Cómo sería el concierto de Oskorri para celebrar la llegada de la paz en Euskadi?

Antón Latxa.

Éste es un proceso largo y dilatado, no una revolución de los claveles. Pero cada concierto de Oskorri es una celebración de la paz.

B. M. Estamos muy cansados. Mucho. Pero llegará ese día y será no un concierto, sino una gran fiesta callejera. Como cuando las Ligas del Athletic.

Oskorri y Banda Municipal de Madrid. Hoy a las 19.00 en el teatro Monumental (Atocha, 65). Entradas, de 3 a 10 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 2008