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Reportaje:moda

El sastre que voló de Tegucigalpa a Nueva York

A Carlos Campos se lo rifan estrellascomo Justin Timberlake o Ethan Hawke

Carlos Campos creció rodeado de dedales, agujas y personajes importantes del Honduras de los años ochenta. Su padre, uno de los más reputados sastres del país centroamericano, le inculcó el gusto por el corte y la confección; Nueva York, donde decidió establecerse para estudiar en el Fashion Institute of Technology, le insufló ese espíritu tendencioso y rebelde que destilan las piezas de sus colecciones, desde que debutara en otoño de 2007 con su primera apuesta de pasarela.

Aquella primigenia aproximación fue galardonada como la mejor colección de moda masculina en la Semana de la Moda de México. "Mi padre es la esencia de mi diseño. Era un sastre impecable y cada pieza que diseño y confecciono es otro intento de estar a su altura. Nueva York es mi fuente de inspiración constante", responde a través del correo electrónico.

Respetuoso y orgulloso de su pasado, con esa mezcla de ansiedad por el futuro, de orgullo por su presente y de negación altiva de todo lo condicional que destilan sus modelos -en ellos no hay dudas, sólo certezas-, Campos combina una línea de prêt-à-porter elegante y osada con un pequeño taller de sastrería.

Antes de que celebridades como Justin Timberlake, Ethan Hawke, The Killers o Fall Out Boy lucieran sus creaciones y de que sus apuestas estacionales coparan las portadas de publicaciones como Esquire, Numero Homme o Arena, Campos pasó un tiempo diseñando vestuario en Broadway, experiencia que le sirvió para comprender "la enorme importancia que tiene el momento histórico en la moda y cómo el dramatismo puede reforzar el diseño, algo que hoy trato de aplicar en todas mis creaciones", comenta el que es probablemente el modisto fetiche de la nueva estirpe de estrellas del rock millonarias y de los millonarios con espíritu roquero.

Los próximos proyectos del hondureño incluyen una colección de zapatos para la firma J Shoes y, sobre todo, el lanzamiento de su primera línea de ropa para mujer. "Es una progresión natural. Las mujeres y los nuevos roles que adoptan en estos tiempos son algo que no deja de inspirarme. Tal vez vivamos tiempos de crisis, pero debemos recordar que no se trata de cómo los manejamos, sino de en qué estado salimos de ellos...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de noviembre de 2008