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Badalona permite que 10 bares de copas sin licencia sigan abiertos

Los locales no pagan el impuesto de actividad ni reciben inspecciones

A los jóvenes de Badalona les gusta tomar la última copa de la noche en locales que están fuera de la ley. Más de 7.000 chavales visitan cada fin de semana La Jungla, Versus, Àtic, Pichichi, Enfermería Canalla, Kimboro, Sarau, Collage y La Nuit, además de un frankfurt que abre hasta altas horas de la madrugada y que, como el resto, está en una antigua nave industrial de Badalona. No es que estos locales acojan actividades ilícitas; la cosa es que carecen de licencia. Son, por tanto, ilegales. El Ayuntamiento lo sabe, lo admite y, aun así, consiente que sigan abiertos.

El polígono de Can Ribó es la única zona de ocio nocturno de la ciudad, de 220.000 habitantes. Junto a cinco salas de fiesta que cuentan con licencia (entre ellas, la famosa carpa Titus) conviven 10 locales ilegales, ubicados junto a la vía del tren. Los primeros negocios abrieron hace cinco años y desde entonces la oferta no ha dejado de crecer. En todo este tiempo, su existencia ha sido "tolerada" por el Consistorio a la espera de que se tramitaran licencias provisionales, admitió ayer la presidenta de la Asociación de Locales de Ocio Nocturno de Badalona, Mónica Bermúdez.

El viernes, tres de esos bares recibieron una orden municipal: debían cerrar en las siguientes 48 horas. Bermúdez atribuyó el "cambio de criterio" del Ayuntamiento a la creciente presión de los vecinos, que denuncian constantes actos vandálicos (destrozos en el mobiliario urbano) cometidos por algunos jóvenes los viernes y sábados de madrugada. La conflictividad en el polígono obligó incluso a instalar cámaras de videovigilancia, pero éstas no han calmado los ánimos.

Tras negociar con los abogados de la patronal, el Ayuntamiento decidió ayer que no ejecutará de forma inmediata la clausura. El objetivo es ganar tiempo para "legalizar el máximo de locales que sea posible, porque queremos una zona de ocio", dijo Jaume Tomàs, director de Urbanismo de Badalona. Tomàs admitió que, dada su ilegalidad, los locales no pagan impuesto de licencia de actividad -con lo que el erario público deja de recibir dinero por su actividad- ni pueden ser objeto de inspección alguna (al menos, de forma oficial) por parte de la policía local. "¡Cómo voy a pedir cuentas a alguien que no es legal!", se preguntó el director, quien admitió que al Consistorio "se le puede acusar de haber sido lento".

El único propietario de la nave solicitó permiso para hacer obras y dividir la nave en 10 locales. Pero el Consistorio no ha podido constatar si las obras han terminado y, por tanto, aún no puede tramitar las licencias que reclaman los propietarios de los locales, que están en régimen de alquiler. Éstos piden una licencia "a precario" hasta 2013, fecha en que la nave se transformará en un vial con zona verde, según el plan urbanístico. El Consistorio pidió a los locales que sigan haciendo mejoras (como el aislamiento acústico) para agilizar la legalización del máximo número cuando se logre desbloquear el conflicto con el dueño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de noviembre de 2008