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El mejor broche a un año mágico

"El equipo no es un jugador"

Nadal dice que él no es el líder y califica la victoria de "inolvidable"

El día 21 de noviembre, pocas horas antes del inicio de la final de la Copa Davis, Rafael Nadal, el número uno del mundo, andaba desesperado por una isla paradisíaca de vacaciones. No conseguía que le sintonizaran en la televisión la final de la Davis. No podía seguir a sus compañeros. Y, mientras tanto, se decidió a reproducir en público y a través de un comunicado lo que ya le había dicho a sus compañeros en privado. "Todos sabéis cuanto me hubiera gustado estar ahí pero no he podido. He hablado estos días con mis compañeros y sé que están muy animados y con muchas ganas. Están sin presión alguna y esto juega a nuestro favor".

Ayer, alabó el trabajo del seleccionador. "El equipo no es un jugador y yo no soy el líder, sólo uno más del equipo y este fin de semana se ha demostrado y Emilio se lo ha transmitido a los jugadores", explicó.

"Estar más feliz es imposible. Han conseguido algo impresionante. Argentina llevaba muchas eliminatorias sin perder en casa y todo ha salido mucho mejor de lo que esperábamos. Se lo han merecido todos. Lo que han hecho es inolvidable y espectacular", dijo ayer el de Manacor. Tuvo palabras de elogio para todos. "Fernando ha estado muy brillante, sobre todo a partir del cuarto set, Feli ha hecho una gran eliminatoria y David Ferrer, que llevaba meses difíciles, es un jugador vital para este equipo".

El número uno del mundo sufrió toda la eliminatoria como un ataque de nervios. El viernes, mientras se disputaba el primer partido, que por fin podía ver en su habitación, perdió la señal y tuvo que apagar el televisor. Eso le dio la excusa para llamar constantemente a los miembros del banquillo español, a los que también dirigió varios mensajes de texto de ánimo. "¡Podemos!", había sido su sms de la previa y de los días precedentes, durante los que sus conversaciones con Verdasco y compañía fueron constantes. "Si llego a tener el móvil durante el partido me llama para darme consejos", dijo en broma Emilio Sánchez Vicario, el seleccionador.

El único partido que se perdió el mallorquín, según contó ayer Feliciano López, fue el de dobles, ya que viajaba de su lugar de vacaciones a Manacor. En cuanto aterrizó se puso en contacto con el toledano y el resto del equipo. Fue lo más comentado por el vestuario el sábado, junto a la llamada de Su Majestad el Rey Juan Carlos y la ovación que dedicó el público del Santiago Bernabéu al equipo cuando se anunció por los videomarcadores que también se había ganado el punto del dobles. Nadal, claro, no lo había visto en directo. El español valoró la posibilidad de acudir a Mar del Plata como espectador desde el mismo momento en el que se conoció su lesión. Al final decidió no hacerlo para no robarle protagonismo a sus compañeros, opinión que compartieron técnicos y directivos de la Federación.

La selección y sus integrantes procuraron evitar durante la preparación en Mar del Plata el debate sobre la presencia de Nadal. "Ya está, Rafa no ha venido", dijeron todos. Nadal no estuvo en cuerpo, pero sí en espíritu. Un millón de llamadas y otros tantos mensajes, además de las victorias conseguidas en las rondas previas, atestiguan que la tercera Copa Davis también lleva su firma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de noviembre de 2008