Reportaje:EN PORTADA

'Chic' mormón

¿QUÉ tiene que tener un grupo para llegar a ser grande? La pregunta parece sacar a Brandon Flowers ?la viva imagen del sano joven americano de mirada alegre y sonrisa perfecta? del sopor en el que le ha sumido un largo día de entrevistas. Deja de jugar con el iPhone que le acaban de entregar y se lo piensa un momento. "Es difícil de saber, pero a veces se ve. Recuerdo la primera vez que ensayamos. Tuve la sensación de que no teníamos ningún eslabón débil. Todos compartíamos la misma determinación. Éramos una fuerza con una misma ambición" .

EP3. ¿Es The Killers una banda ambiciosa?

BRANDON FLOWERS. Sí.

EP3. ¿Cómo defines ambicioso?

B. F. Ser una banda tan buena como sea posible.

EP3. ¿Tan buena o tan grande?

B. F. Buena. Ése es el error. Pensar que sólo queremos ser grandes. Es equivocado distinguir entre bandas buenas y bandas grandes.

EP3. Lo que se entiende habitualmente por ambicioso es aspirar a ser cada vez más rico y poderoso. La calidad es algo accesorio, de lo que se puede prescindir si impide ese resultado.

B. F. Pero eso no tiene por qué ser necesariamente así. Ha habido momentos en los que las estrellas se alinean: U2, Beatles, los Stones... Todos tuvieron un momento en que eran los más grandes y los mejores.

EP3. ¿Estás comparando a The Killers con esas bandas?

B. F. Sólo estoy diciendo que quizás haya llegado el momento de que eso pase de nuevo. ¿Has oído el disco?

EP3. Cinco canciones hace un rato. Es todo lo que nos han dejado. Y parece ser que la mezcla no es la definitiva.

B. F. Ya, es que ni siquiera lo hemos acabado.

EP3. ¿Te parece normal hacer promoción de un disco sin acabar?

B. F. [Se ríe el cantante de Killers. Y se encoge de hombros como diciendo: "Chico, es lo que hay"]. Todo ha sido un poco precipitado, lo siento. Pero has oído Human, ¿no? Con eso puedes hacerte una idea del resto. Mira, lo que hacemos es seguir el camino que nos marcan las canciones. Por ejemplo, en Sam's town [su anterior título] fue con When you were young cuando dijimos, "¡eh, esto mola!". De repente tienes algo que da forma al disco. Esta vez fue Human. Así que si la has oído ya sabes de qué va el álbum.

Más o menos... Esa tarde de principios de septiembre se había montado en Londres la parafernalia de las grandes ocasiones. Decenas de periodistas de toda Europa convocados en una suite para acceder en primicia a cinco parcos temas de Day & age, el tercer disco de The Killers, que se pondrá a la venta el día 25. Prohibido el acceso con móviles o grabadoras. Obligatoria la firma de un embargo por el que no se podrá publicar nada del encuentro con el grupo hasta dos meses y medio después. Human, el primer sencillo, era la estrella.

Más tarde, mientras caminábamos por los laberínticos pasillos del hotel hacia la habitación donde Flowers recibía a la prensa, un empleado de la compañía que ejerce de guía preguntó, simulando indiferencia, la impresión que ha causado el disco. El estribillo de Human todavía machaca como un martillo la parte del cerebro que asimila los sonidos pegadizos. Tiene algo que recuerda a una etapa muy concreta. A la época post new wave. Debía ser el año 1984, o quizás 1985, en el que bandas como Duran Duran, Tears for Fears, Eurythmics o Spandau Ballet, que hasta entonces se habían movido en los márgenes de la industria, decidieron comercializar sus canciones para tentar al público de Phil Collins, Dire Straits o Wham!

Human es exactamente ese dance-pop que arrasó las discotecas a mediados de los ochenta. Es puro Thompson Twins o Ultravox. Pop ochentero de estadio. El Don't you (forget about me) de Simple Minds sonando en un campo de fútbol repleto de gente. Un bombazo comercial. "Más nos vale que tengas razón", apuntilló el disquero con ironía, pero también preocupación, tras oír esta perotata.

En términos de The Killers, reivindicar la primera mitad de los ochenta es lo más parecido a una vuelta a las raíces. Y eso que nada más lejos de su origen que la fría Inglaterra de la Thatcher.

Brandon Flowers, de 27 años, nació en Las Vegas dentro de una familia mormona. Cuando tenía ocho sus padres se mudaron a Utah, el estado mormón por antonomasia. "Tengo cuatro hermanas y un hermano. Ninguno tiene nada que ver con este mundo. Mis padres pensaban que jamás conseguiría llegar a ningún sitio. Quizás por eso me dejaron que hiciera lo que quisiera para que yo mismo me desencantara", afirma. Asegura que tuvo una infancia feliz en el pueblo en el que se rodó Footlose. Una familia numerosa de clase trabajadora. "Crecí en el campo fantaseando con Londres y Manchester gracias a los discos de mi hermano. Me pasaba el día escuchando a New Order, The Smiths, Oingo Boingo... Cuando vine a Inglaterra por primera vez era como en mis sueños. Ahora pasamos aquí tanto tiempo que es nuestro segundo hogar. Es de locos".

Con 16 años, Flowers volvió a Las Vegas a terminar el instituto. "Es un lugar bonito para vivir. Ya sé que tiene una imagen muy extraña, pero no es así del todo. Hay una parte que es como cualquier otra ciudad. Quizás sea eso lo mejor de Las Vegas, que tienes los dos mundos, el enloquecido y vicioso y el normal".

Allí probó con varias bandas hasta que en agosto de 2002 tocaron en vivo por primera vez The Killers tal y como hoy les conocemos: Dave Keuning, guitarra, que un día puso un anuncio buscando otros músicos para una banda al que Flowers respondió porque incluía la palabra Oasis. Mark August Stoermer, bajista, y Ronnie Vannucci Jr., batería. Los tres le sacan cinco años. Y juntos no tienen ni la mitad de su carisma.

En junio de 2004 editaron Hot fuss, su primer disco, que lleva colocadas más de cinco millones de copias en el mundo, 24.000 de ellas en España. Entonces se les denominó, no sin cierta sorna, "la mejor banda británica de Estados Unidos". Flowers, con sus chaquetas rosas, era el líder de un cuarteto de Las Vegas que sonaba a londinense en la estela de Franz Ferdinand. "Me hubiera gustado ser parte de una escena. Muchos de aquellos grupos británicos compartían las mismas influencias. Definitivamente nos gusta levantar el ánimo de nuestro público, queremos ser optimistas y positivos, pero estamos muy lejos. Es raro ser más conocidos en Europa que en Estados Unidos".

Cuando apenas dos años después lanzaron Sam's town, su segundo álbum, con una portada en blanco y negro de Anton Corbijn ?el hombre detrás de la imagen del Joshua tree de U2? y un aspecto que les hacía parecer forajidos del Oeste, daba la impresión de que su interés era conquistar al público estadounidense. La jugada no salió bien... del todo. Les llovió una buena cantidad de palos, pero aunque vendieron menos que de su primera referencia, fue una cantidad nada despreciable, casi cuatro millones de discos, 13.000 de ellos en España.

No es de extrañar por eso que ahora vuelvan al principio. Este nuevo disco que de momento no se ha filtrado en Internet, lo que ya es un logro, ha sido producido por Stuart Price, colaborador habitual de Madonna. "En principio fue casi una casualidad. Habíamos compuesto Human y conocimos a Stuart aquí en Londres. Grabamos el tema en su casa y nos gustó trabajar con él. Es un tipo muy musical, pero además es muy ambicioso. Éste era el momento adecuado".

EP3. ¿Es Day & age una vuelta al principio? ¿Os arrepentís del cambio que significó Sam's town?

B. F. Es curioso como a todo el mundo le llamó tanto la atención el cambio. No sé, yo no le di importancia. Supongo que éramos jóvenes y quizás nos tomábamos demasiado en serio a nosotros mismos.

EP3. ¿Demasiado jóvenes? Sólo han pasado dos años.

B. F. Lo sé. En nuestra vida es todo muy rápido. Todavía estamos creciendo. Paso a paso hasta llegar a la cima. Toma tiempo. La verdad es que cuando empezamos no sabíamos donde íbamos a llegar.

EP3. ¿Sois disciplinados?

B. F. No somos una banda muy salvaje. No es que nos guste madrugar, pero intentamos ser más serios que otras bandas, no faltar a los ensayos, no cancelar conciertos...

EP3. Y además te has casado con tu novia de toda la vida y tienes un hijo... no es una vida muy rock and roll.

B. F. Soy un tipo chapado a la antigua, y cada vez más. Y aunque no es fácil combinar la familia con un grupo, se hace. Me acompañan en las giras. Intento no estar mucho tiempo fuera de casa...

EP3. ¿Tiene algo que ver con sus creencias religiosas?

B. F. Mis creencias religiosas me pertenecen sólo a mí. Intento ser una buena persona, aunque sé que decir eso no me hace parecer muy cool. Y no soy perfecto. Pero para mí lo más importante es que he visto a mis padres pasar juntos 45 años. Y es un modelo de vida que me gusta.

EP3. ¿Qué es lo peor de tu trabajo?

B. F. Las entrevistas.

Day & age se publica el 25 de noviembre en Universal. The Killers actúa el 21 de marzo en Bardalona (Palau Olímpic).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de noviembre de 2008.

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