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Colomer busca estabilidad y blinda el comité provincial

El 80% está copado por sus afines en el PSPV de Castellón

"No me hables de nombres, háblame de puestos". El nuevo secretario provincial del PSPV de Castellón, Francesc Colomer, fue tajante en las negociaciones para la confección de su ejecutiva, a la hora de frenar la imposición de nombres propios. El alcalde de Benicàssim cedió varios puestos de la dirección, entre los que se encuentran la presidencia y una vicesecretaría que creó sólo para aplacar los ánimos de los llamados municipalistas, pero no tragó con la inclusión de determinados dirigentes, especialmente señalados como protagonistas en la fragmentación del PSPV castellonense o intensamente marcados como defensores de una u otra familia. Esta actitud tampoco flaqueó entre los suyos, pese a las fuertes presiones de algunas comarcas que pretendieron imponer su presencia con nombres concretos.

El control sobre el comité provincial bloquea injerencias sobre la dirección

Los municipalistas destacados han sido relegados al órgano que fiscaliza a Alarte

Tras el congreso del sábado, y pese al patente y mayoritario descontento entre los delegados, la ejecutiva provincial, que logró el apoyo del 60%, no ha salido señalada como una muestra de la división, sino de una extraña integración que, en cualquier caso, no ha sido plenamente satisfactoria para nadie. Las comarcas están representadas, pero no con los socialistas más destacados en cada una de ellas.

Aún así, la idea de Francesc Colomer ha salido adelante. Y ahora cuenta con una ejecutiva en la que no figuran dirigentes especialmente beligerantes y con un control absoluto sobre el comité provincial, en el que ha copado el 80% de los miembros, con la designación de 20 de los 25 miembros que lo conforman. Este es el órgano que, en caso de quiebra, tiene la posibilidad de poner en jaque a la ejecutiva. Al tenerlo controlado, Colomer se asegura una estabilidad para la dirección provincial que lidera y una mayor tranquilidad para poder desarrollar el proyecto que pretende, sin temer la fiscalización a través de este órgano.

La moneda de cambio fue el comité nacional que, en este caso, es el encargado de vigilar la gestión del secretario general del PSPV, es decir, a Jorge Alarte. Francesc Colomer tuvo amplitud de manga para la elección de sus miembros y, así, entre los integrantes de este comité elegidos en el congreso sí figuran algunos de los que "siempre están en alguna lista". Isabel Escudero, Adolf Sanmartín, Juli Domingo, Josep Tur, Ignacio Subías... Ocho de los 13 puestos de este comité fueron cedidos a la plataforma municipalista y, por lo tanto, serán ellos quienes fiscalicen la labor de Alarte. En cualquier caso, el peso de los socialistas castellonenses en el comité nacional es pírrico, ya que apenas alcanza el 8,5% del total del órgano, en el que los representantes de Valencia y Alicante sí tienen un peso específico y, en el caso de que se dé una situación de fragilidad del secretario general, serán decisorios.

"Plural, colectivo, sin piquetes, sin fronteras y sin familias" fueron los calificativos que utilizó Francesc Colomer para definir su proyecto. "Mi propuesta es cancelar todo aquello que lastra y dificulta nuestras posibilidades e inaugurar un tiempo de máxima concentración en aquello que importa: la sociedad", señaló antes de ser elegido secretario provincial.

"Estamos en política por las ideas y no nos podemos extraviar en luchas de carácter menor", dijo en la intervención que culminó con su elección y el apoyo del 83% del congreso. El presidente del PSPV, Óscar Tena, refrendó sus palabras y señaló la necesidad de poner en marcha una estructura provincial "clave para la modernización" del partido. "Nos dará más autonomía y nos hará más visibles", concluyó Tena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 2008