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Reportaje:

Rebelión de ritmo y verso

Rap y regueifa se alían para fomentar el gallego entre los jóvenes

"Cuando los americanos llegaron al rap, aquí ya había retranca, picardía, ingenio", lanza Pinto d'Herbón al grupo de adolescentes que acuden los sábados desde octubre al curso de rap y regueifa. Organizado por la Concejalía de Juventud de A Coruña, su ánimo es el de fomentar el gallego entre los jóvenes a golpe de versos y ritmo con dos estilos musicales diferentes y a la vez parecidos.

Los orígenes son similares, aun separados por siglos de distancia: la regueifa, un ancestral arte de hacer cantigas populares con poesía improvisada, lleno de ironía y sarcasmo, nació en Galicia de las clases más desfavorecidas y analfabetas que hicieron de la oratoria un arma para arremeter contra el sistema, los curas y los políticos. "Igualito que el rap, que salió del Bronx más pobre", apunta D'Herbón.

Junto a su colega Luis O Caruncho, culminarán este taller el día 22 de noviembre con una clase final y conjunta con Serxio García, del grupo gallego de hip hop Dios ke te crew. No es la primera ni la última colaboración de estos dos regueifeiros profesionales con el rapero de Ordes. Los tres protagonizan el documental Da regueifa ao rap de Pilar Faxil y Helena Villares, estrenado la semana pasada en Santiago.

Hay una conexión evidente entre sus artes, por mucho que una proceda de la tradición y la otra de tiempos modernos. O pese a que el rap, de ritmo libre con provocadora letra recitada, resulte mucho más fácil que la regueifa. Ésta requiere no sólo tener el don de la ironía y del sarcasmo, sino el de improvisar en cuartetas, es decir: componer cuatro versos de ocho sílabas, de los cuales deben ser asonantes el segundo y el último.

"Es difícil", corroboran los jóvenes asistentes a este curso. Este sábado, tuvieron que "hacer controversia" en versos sobre el botellón. Unos regueifaron a favor con las palabras ligar, barato, compartir, garrafón y otros se opusieron con rimas sobre el alcoholismo, el descontrol, las meadas, los vómitos y el desorden. Los adolescentes que siguen prefiriendo el rap, aseguran, aunque descubren con curiosidad y asombro la regueifa, destacan Aldán y Samuel.

Este último se maravilló al aprender por boca de su abuelo que procede de Ponteceso, tierra de "grandes regueifeiros" aún hoy. O al descubrir cómo nació la regueifa, un pan para las bodas por el que combatían, con la palabra y los versos, dos hombres. "Improvisaban una controversia, siempre ácida, y el que se quedaba con la última cuarteta, decidía el reparto del pan y se llevaba los mejores trozos", relata Samuel.

Pinto D'Herbón, que ya lleva tiempo dando con O Caruncho talleres en institutos, asegura que pese a la dificultad, surgen regueifeiros. El éxito del primer concurso de esta "poesía controvertida", hace año y medio en Vigo, con la participación de mil estudiantes de Secundaria del sur de Pontevedra demostró "que hay cantera". "Las mejores son ahora las chavalas, mucho más echadas para adelante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de noviembre de 2008