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Reportaje:Diseño

Müsuc, laboratorio de ideas felices al sur de Suramérica

Rodrigo Alonso mezcla arte pop con la sabiduría aborigen en sus diseños

Altiro, si poh (ahora ya, si pues; dicho a la chilena). Así presenta su laboratorio de ideas felices el diseñador Rodrigo Alonso (Santiago de Chile, 1971). Catorce años de carrera en agencias de publicidad, desarrollando soluciones para marcas como Renault, Lucky Strike, Warner Bros o Sony, le dieron la seguridad necesaria para lanzarse en primera persona al mundo del diseño industrial. "Tridimensional", aclara él.

Desde Müsuc, su laboratorio, insertado en la avenida Nueva Los Leones, de Santiago -que además es su hogar, su tienda y su taller-, Alonso firma joyas envueltas en un caramelo que hay que consumir para descubrir las formas (Dulceguevara); sillas-instalación, cuya materia prima son desechos industriales; ropa ecológica elaborada al cien por cien en tela de bambú y hasta un set de vajilla (Fabulazo), que relata cuentos a los más chicos con ilustraciones de Paulina Leytton.

Lleva años "jugando con los juguetes que creo", dice, pero no fue hasta 2005 cuando su nombre irrumpió en el diseño internacional, tras lanzar el selk-bag, un saco de dormir absolutamente anatómico, en plan "mono de obrero", que le añade movilidad y comodidad. "Debe ser tan amistoso como una cama", explica, "porque en una excursión hay que recuperar energías y no perderlas durmiendo mal por la noche".

El chileno se inspiró en los aborígenes nómadas Selkman, que poblaron el sur austral. Su selk-bag pasó de los circuitos alternativos de diseñadores emergentes -obtuvo el premio Objeto de diseño en su país- a ser fabricado en China y comercializado de manera masiva por la firma Lippi. Esta pieza, junto a la luminaria Blightster, se expondrán en la I Bienal Iberoamericana de Diseño (BID), que se celebrará en el Matadero de Madrid desde el próximo 24 de noviembre hasta el 15 de febrero. Para Alonso, su laboratorio "feliz" es el escenario para "crear objetos que enamoren a primera vista, que sean una muestra de nuestra rabiosa contemporaneidad, y que sean diferentes".

Diferentes son las tazas Tawu te, con platos-trípode, en cerámica. También su manera de abordar la iluminación interior, con la colección Modulaire o la N+ew light, que Alonso traduce como "No more electronic waste" (no más desechos electrónicos). Son lámparas elaboradas con desechos industriales, como teclados, cables y chips. "Cortamos los desechos en pequeños trozos y los fundimos con un plástico de baja densidad o resina", comenta. N+ew es también una banca multicolor, que se fabrica junto con la empresa Recycla y que obtuvo el primer premio de responsabilidad social en el concurso Chile diseños 2007. (www.musuchouse.com ).

A la izquierda, la taza Tawute y a la derecha, su creador, el diseñador chileno Rodrigo Alonso.
A la izquierda, la taza Tawute y a la derecha, su creador, el diseñador chileno Rodrigo Alonso.

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