CajaGranada se excluye del nuevo plan de fusión que impulsa Chaves

Antonio Claret dice que la entidad seguirá reforzando su actividad en su zona

El presidente de CajaGranada, Antonio Claret, lo ha repetido hasta la saciedad en los últimos años: la caja no participará en ningún proceso de fusión que no esté liderado por la entidad granadina. Y lo vuelve a hacer ahora, cuando desde el Gobierno andaluz se ha trasladado a los presidentes de Unicaja, Cajasol, Caja de Jaén y a él mismo su intención de dar un impulso definitivo a la fusión de todas las entidades la próxima primavera.

No se opone a la iniciativa hecha pública por el presidente del Ejecutivo andaluz, Manuel Chaves, para fortalecer el sistema financiero andaluz. De hecho la ve "muy adecuada", pero considera prioritario para la actividad de la caja granadina el "consenso interno" y eso implica, en estos momentos, "no plantearse la participación en operaciones de consolidación empresarial".

El PSOE reitera que se respetará la decisión de los órganos de las cajas

Fue tajante ayer el presidente de CajaGranada, que dejó claro en un comunicado oficial que su entidad "seguirá manteniendo un proyecto identificado" con su "amplia zona de influencia", aunque matizaba que sí desea continuar colaborando con el resto de las cajas de Andalucía "en todos los proyectos que fortalezcan el sistema financiero andaluz y colaboren al desarrollo empresarial de nuestra tierra". Los resultados obtenidos en el último ejercicio le avalan para seguir al frente de la entidad con autonomía.

Desde las filas del PSOE se entiende que el comunicado oficial emitido ayer por Claret como un paso obligado por las presiones locales y por el que se conoce como Pacto de Saray, firmado en 2001.El llamado Pacto del Saray, un acuerdo entre agentes económicos, sociales y políticos que se firmó en febrero de 2001, pretendía dejar a la caja granadina, entonces La General, al margen del debate político abierto a finales de los 90, cuando surgieron las primeras voces sobre la necesidad de una gran caja andaluza e, incluso, una caja única. Y así desea seguir la entidad, según muchas de las voces que han contestado la iniciativa del PSOE de impulsar una fusión a cuatro entre Unicaja, Cajasol, CajaGranada y Caja de Jaén, a partir de la próxima primavera.

Antonio Claret, como ya sabían los impulsores socialistas de ese proyecto, será el escollo más difícil de superar. Así, en la última asamblea general que celebró CajaGranada a finales de septiembre, la entidad votó un acuerdo de mantener la autonomía y no entrar en proceso alguno de fusión salvo los liderados por la propia entidad granadina.

Ayer, la nota oficial de la caja granadina no sorprendió en demasía a los socialistas, que vieron matices en ella y que la calificaron de menos blindada que el Pacto de Saray, si bien estimaron "anticipado en el tiempo" el posicionamiento de Claret, por cuanto las negociaciones no se vislumbran hasta dentro de, al menos, ocho meses.

Tras la nota, el presidente andaluz Manuel Chaves volvió a reiterar ayer que el proyecto debe estar basado en "un gran acuerdo político". Y reiteró que tendrán que ser respetadas las decisiones que adopten los consejos de administración y los órganos de dirección de cada caja. Si hay una caja de ahorros que no quiere formar parte del proceso de fusión, explicó, "esa decisión va a ser absolutamente respetada".

El objetivo es fortalecer a las cajas para que sean más competitivas, pero el proceso requiere un "gran acuerdo político y cívico", además de contar también con el visto bueno de los consejos de administración y órganos de gobierno de cada entidad, repitió.

Esa argumentación es precisamente a la que alude Claret en su comunicado: el consenso de sus órganos de gobierno. Y es fruto del acuerdo que en 2001 firmaron agentes políticos, sociales y económicos. PSOE, PP, IU, PA, Cámara de Comercio, Confederación Granadina de Empresarios, CCOO y UGT rubricaron el 24 de febrero de ese año el conocido como Pacto del Saray. El compromiso era dejar a la caja, entonces La General, fuera del debate político y defender su "autonomía".

En ese acuerdo, denominado Saray por llamarse así el hotel en el que se firmó el documento, se manifestaba "la voluntad de establecer los consensos básicos necesarios que garanticen el futuro de La General y su autonomía, que permitan que ésta se posicione con fuerza en el mercado financiero, desde la aceptación de un modelo autónomo que se derive desde el consenso colectivo y no desde la imposición de otras instancias cualesquiera que estas sean", según reza el documento.

El pacto se ha respetado y el consenso ha propiciado, defiende la caja, que ésta se haya desenvuelto con "normalidad empresarial", posibilitando su crecimiento y solvencia. No obstante, algunos de los firmantes de ese pacto no han rechazado tan de plano el proyecto de fusión, aunque sí han adelantado condiciones.

Claret asegura que CajaGranada se siente "comprometida" con el desarrollo económico del territorio donde realiza su actividad y de la dimensión de una Obra Social cercana a las necesidades de su zona de implantación. El consenso desarrollado por la entidad, insiste, ha servido de modelo para el resto de entidades financieras y refuerza la responsabilidad de "seguir manteniendo un proyecto identificado con las necesidades de los ciudadanos en general, las empresas y los clientes de la caja en su amplia zona de influencia".

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