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Mitre dejará de ser vía rápida al eliminar la rampa de Muntaner

Los coches pierden espacio y las aceras lo ganan

La Ronda del General Mitre -el tramo de la Ronda del Mig que va de Lesseps a la plaza de Prat de la Riba- fue concebida como una vía rápida en la década de 1970. Tanto es así que no se podía conducir por debajo de los 80 kilómetros por hora. Eran los tiempos en que el coche era poco menos que el rey y buena parte de las decisiones municipales -con el alcalde José María Porcioles al frente- se tomaban para facilitar el paso -más bien la carrera- al coche. Casi 40 años después, a finales de 2009 se eliminará la última pieza que da carácter de autopista a una vía urbana: el paso elevado de Muntaner sobre la calzada central de la ronda. El paso deprimido se elimina y el tráfico discurrirá al nivel de la calle.

Desde Balmes a Via Augusta -ahora se está reformando el tramo de Lesseps a Balmes- los coches perderán espacio y la configuración será de dos carriles por sentido y carriles bus en las dos direcciones. Las aceras, ahora raquíticas -en algunos puntos no llegan a los dos metros- crecerán hasta los 5,70 metros.

También se ampliarán los pasos de peatones, que, precisamente porque la vía fue concebida como rápida, son más bien escasos, y era un problema que acarreaba dificultades de comunicación entre los barrios. Las medianas actuales -en las que prácticamente hay que permanecer en fila de a uno ante la cercanía del tráfico- crecerán para dar más seguridad. De paso, se cambiará todo el mobiliario urbano -luces, papeleras, bancos- y se plantarán árboles.

El tráfico se limitará a 50 kilómetros por hora. La intención es pacificar la ronda por la que cada día pasan 35.000 vehículos por sentido, lo que la convierte en una de las más ruidosas, sobre todo por la proximidad de las edificaciones.

En resumen, el objetivo es que General Mitre, como el resto de la Ronda del Mig, deje de ser una vía rápida y se convierta en una calle más enfocada a los peatones. Para el año próximo también está previsto el desmantelamiento de los viaductos elevados en dirección Llobregat a la altura del Guinardó. Cuando concluyan esas intervenciones -no menos de dos años de obras -todavía quedará pendiente de reforma el tramo de la Ronda del Mig a su paso por el distrito de Gràcia.

El arquitecto Salvador Tarragó, activo en todas las movilizaciones en la década de 1970 que originaron el diseño de esa vía, especialmente la conversión de la plaza de Lesseps en un escalextric urbano, recuerda que, inicialmente, el tramo de Lesseps a Balmes no estaba previsto. Y también habla de desgracias derivadas de la construcción de la rampa de la calle de Muntaner. Las barandillas que instalaron sobre la ronda tenían los barrotes demasiado separados y un niño se coló entre el hueco y cayó a la calzada. El pequeño murió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de octubre de 2008