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Crisis financiera mundial | La polémica sobre las retribuciones

Los ejecutivos podrán saltarse los límites de sueldo en Wall Street

El Tesoro de EE UU impone topes, pero permite pagos en especie

Washington
Goldman Sachs no está intervenido ni en bancarrota como se decía en una información de la página 24 de ayer.

Los altos ejecutivos de las compañías financieras están viviendo la crisis que azota los mercados de todo el mundo desde un pedestal dorado. A pesar de que varias de las empresas que dirigen han acabado intervenidas por el Tesoro estadounidense aquejadas de graves problemas financieros (Lehman Brothers, AIG...), no tienen que preocuparse del volumen de su salario. Ello a pesar de que el plan de salvamento aprobado la semana pasada por el Congreso estadounidense prevé limitar las retribuciones de los ejecutivos de las empresas financieras, con salarios desproporcionados. Y de la ola de críticas que han despertado las multimillonarias percepciones de ejecutivos al frente de empresas en apuros.

El secretario del Tesoro de EE UU, Henry Paulson, propuso, entre otras medidas, reducir a la mitad el gasto salarial fiscalmente deducible, hasta 500.000 dólares (unos 360.000 euros). El plan estadounidense, también, prevé limitar los paracaídas dorados (golden parachutes), las millonarias cláusulas de despido; o reducir las retribuciones salariales para evitar un riesgo para las instituciones financieras.

Pero el bienintencionado plan de Paulson no dice nada sobre las retribuciones en especie. De este modo, los directivos de Wall Street pueden esquivar estas limitaciones salariales con otras compensaciones como coche de empresa, chófer, vuelos en jet privados e incluso viviendas, como figura en los contratos de buena parte de los altos ejecutivos.

El dinero que recibían los altos directivos estaba compuesto por un salario y unos jugosos complementos, que incluyen planes de opciones sobre acciones, retribuciones en especie y otros incentivos que convierten sus nóminas en millonarias.

Aunque los grandes gurús financieros ingresaban cifras mareantes, desde 1993, sus nóminas no sobrepasaban la barrera del millón de dólares, límite deducible. Es el caso del principal ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, el directivo mejor retribuido de Wall Street en 2007 -recibió 70,3 millones de dólares (más de 50 millones de euros)-. Sin embargo, su nómina no superaba los 600.000 dólares (430.000 euros). Ahora, a pesar de que el banco que dirigía está intervenido por estar en bancarrota, podrá embolsarse unos 10 millones de dólares (600.000 euros) evitando las limitaciones ideadas por su ex compañero de despacho Paulson, ahora al frente del Tesoro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de octubre de 2008