Columna
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Los olvidados de la crisis

Reynaldo y Marina viven en Granada. Llegaron de Mendoza, Argentina, hace cuatro años. Tienen dos hijos menores, uno de ellos ciudadano español. Una frutería. Una furgoneta de segunda mano. Un préstamo en La Caixa. Hasta hace poco, tenían papeles. Ahora tienen una orden de salida por no haber pagado las cuotas de la Seguridad Social.

Marina y Reynaldo tendrán que abandonar España porque durante unos meses dejaron de pagar unos cientos de euros al Estado. Marina, de 28 años, se ocupa de la frutería. Reynaldo, de 36 años, es pintor.

La crisis se ha extendido por todo el mundo. Pero no castiga a todos por igual. Se ensaña con los más débiles. Y en estos momentos, en España, los más débiles son los inmigrantes.

Reynaldo y Marina llegaron a Andalucía en busca de un sueño. Igual que el medio millón de inmigrantes que viven en la comunidad. Se entramparon y abrieron su propio negocio. Reynaldo además trabajaba como pintor. Los dos se dieron de alta como autónomos. Pagaban su seguridad social y sus impuestos. Llegaron los días difíciles. La frutería no rendía suficiente. Los pintores estaban de brocha caída. La crisis de la construcción los mandó al paro.

Los gastos se hicieron insoportables: 370 euros de alquiler de la frutería; 250 euros cada uno a la Seguridad Social y 350 euros para amortizar el crédito. Dejaron de pagar la Seguridad Social. Sólo unos meses. Deben unos 2.000 euros.

Estos días, cuando ambos acudieron a renovar su permiso de residencia y trabajo, se lo denegaron. Razón: falta de cotización a la Seguridad Social. Hace un par de días, a Marina la Subdelegación del Gobierno de Granada le ha enviado la orden de salida. Le dan un plazo de 15 días para abandonar el país, al estar en España en situación irregular. A Reynaldo le puede llegar una orden parecida en cualquier momento.

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Su abogado es un tipo interesante. Vicente J. Marín Zarza tiene 33 años. Se inició en la abogacía en un despacho granadino de reconocido prestigio. Pero hace cinco años quiso volar por su cuenta. Abrió la puerta a los inmigrantes. Hoy tiene dos páginas web, extranjerossinpapeles.com y parainmigrantes.info. Ambas están llenas de información útil para los extranjeros. Lo prueban las 82.000 visitas mensuales que tiene la primera y 60.000 la segunda.

Por el despacho de Marín Zarza desfilan estos días numerosas personas angustiadas. Hace tres años, el gobierno Zapatero regularizó a unos 700.000 inmigrantes. Este mes de octubre termina el plazo para renovar los permisos de residencia de muchos de ellos. Como los de Reynaldo y Marina. El letrado confía en salvar la situación de este joven matrimonio argentino. Y en ello está. Presentará los recursos pertinentes.

Hasta hace poco tiempo, a Marina y Reynaldo les habría resultado fácil quedarse en España, ya que uno de sus hijos tiene la nacionalidad española. Pero cambió el reglamento. Ya no es posible esa vía. Aunque se roce la violación de ciertos derechos constitucionales, como el derecho a vivir en familia del hijo menor y español.

La historia resulta paradójica. Los sueños de una joven familia pueden quedar destrozados por una deuda de 2.000 euros con la Seguridad Social. Mientras, se perdonan los errores provocados por la avaricia sin fin de un puñado de financieros y se tapan con docenas de miles de millones de euros. Con dinero público. Con los impuestos que pagamos todos, entre otros, con los impuestos que en los últimos tres años han estado pagando Marina y Reynaldo.

La triste historia de esta pareja argentina no es única. De los 522.000 inmigrantes residentes en Andalucía, hay 220.000 no comunitarios. Sujetos a tener trabajo para poder seguir aquí. El paro les está golpeando con mayor dureza que a los españoles. Cuando el ladrillo los necesitó, les abrimos todas las puertas. Hoy, los echamos a ladrillazos. Les enviamos una "orden de salida".

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