Necrológica:Perfil
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Mohamed Binebine, bufón del rey de Marruecos

Sirvió al trono alauí durante más de tres décadas

La prensa le llamaba "bufón", pero él había logrado que el anterior rey de Marruecos, Hassan II, impusiera que en el palacio real se le llamara fikh (sabio). El erudito y chistoso Mohamed Binebine falleció el 25 de septiembre a los 88 años a causa de un fallo multiorgánico. El difunto, afirmó Mohamed VI, el hijo de Hassan II, en su mensaje de pésame, fue "un fiel servidor del glorioso trono alauí".

Estuvo a su servicio durante 33 años. Más que un bufón fue un artista de cámara y la sombra del monarca. Sabía de memoria cientos de poesías en árabe que recitaba al soberano cuando no comentaba con él sus lecturas literarias. Le contaba además chistes y anécdotas para que estuviera alegre.

Sabía de memoria cientos de poesías en árabe que recitaba al soberano

También recogía las confidencias de Hassan II. Binebine reveló, en una de las pocas entrevistas que concedió, que en 1975 el rey sopesó abdicar si fracasaba la Marcha Verde que permitió a Marruecos adueñarse del Sáhara Occidental, hasta entonces colonia española.

Tras ser entronizado en 1999, Mohamed VI hizo una limpia en la corte de su padre -disolvió, por ejemplo, el harén-, pero no se desprendió de Binebine, al que tenía cariño. Tuvo siempre un fácil acceso al nuevo rey y cuando un día la guardia le quiso cerrar el camino de los aposentos reales, el monarca les lanzó: "Sidi Mohamed (el señor) puede venir a visitarme hasta cuando estoy en el baño".

El sabio fue su más acérrimo protector cuando Hassan II quería imponer a su hijo algún castigo físico -generalmente golpes de fusta- por las travesuras que cometía. "Majestad, mándeme pegar a mí antes que al príncipe", decía Binebine al tiempo que se tumbaba en el suelo para ser azotado por algún esclavo de palacio.

Binebine no defendió con el mismo ahínco a su hijo Aziz, un militar implicado en la intentona de Sjirat, en 1971, y al que Hassan II envió, junto con otros golpistas, a las mazmorras de Tazmamart para que se murieran lentamente. "¿Estás contento de lo que ha hecho tu hijo?", le espetó el rey a su bufón. "Majestad, no es mi hijo y yo no soy su padre", le respondió renegándo de él. Nunca intercedió ante al soberano para que fuera clemente con Aziz. "Temía disgustar al rey", aseguró en el semanario Le Journal.

Contra todo pronóstico, Aziz, tras 18 años de cautiverio en condiciones infrahumanas, salió roto pero con vida de Tazmamart. Fue él quien relató a la prensa esa conversación entre Hassan II y su progenitor. "No considero que tenga ningún derecho juzgarle", declaró Aziz poco antes de su muerte. No en balde, uno de sus primeros gestos, tras su excarcelación, consistió en besar la mano de su padre.

Se reconcilió así con él y también lo hicieron los demás hermanos, incluido Mahi, un célebre pintor cuya obra expresa su congoja por el sufrimiento carcelario de Aziz. Todos se desplazaron de Marraquech a Rabat para asistir a su entierro. El palacio real se empeñó en organizarlo y contó con la presencia de un consejero de Mohamed VI y de su secretario particular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de octubre de 2008.