ETA mantiene su ofensiva con una bomba en el juzgado de Tolosa

Un guarda dejó el local poco antes de que estallaran los cinco kilos de explosivo

Por mucho que avise de la colocación de una bomba, el terrorista no puede estar seguro de que no va a causar daños personales. Un guarda jurado se salvó por los pelos de los efectos de la deflagración de la bomba colocada en la madrugada de ayer en los juzgados de Tolosa (Guipúzcoa). El terrorista puso una mochila cargada con cinco kilos de explosivo junto a la fachada del juzgado. El guarda jurado que en esos momentos estaba en el edificio, la única persona que se hallaba en su interior según dijo el consejero vasco de Justicia, estaba monitorizando otra parte del perímetro. Y no vio la secuencia, grabada por las cámaras de seguridad.

El terrorista, un activista legal (sin fichar) de la red que mantiene viva la llama terrorista tras la desarticulación en julio de parte del comando Vizcaya, dejó la mochila-bomba. Sobre las 0.55 un comunicante anónimo con voz distorsionada avisó en nombre de ETA desde una cabina de San Sebastián a la DYA donostiarra de que la bomba estallaría 20 minutos después. Y así fue. El enorme boquete abierto por la onda expansiva dejaba constancia de ello.

Los bomberos se esforzaban ayer por retirar los escombros, mientras los curiosos se arremolinaban junto al cordón policial. Alguno de los propietarios de la veintena de coches afectados por la onda expansiva se lamentaba in situ. La deflagración provocó también daños en las viviendas colindantes y en un ambulatorio.

La historia se repite. Cuando, en agosto de 2002, Baltasar Garzón suspendió Batasuna y se iniciaron los trámites para su ilegalización, ETA colocó una bomba en los juzgados de Tolosa. La policía vasca la desactivó. Ayer, dos semanas después de la ilegalización de ANV y PCTV, ETA atacó el mismo juzgado y un guarda jurado salvó la vida de milagro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de octubre de 2008.

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