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Reportaje:

Del 'espionaje' de Pla a la maleta de Benjamin

Girona recupera el archivo de su antiguo Gobierno Civil

¿Espió Josep Pla para los aliados durante la II Guerra Mundial? Mucho se ha hablado de su faceta de espía en la Guerra Civil a favor del bando franquista. Nuevos documentos arrojan luz sobre una investigación, fechada el 6 de diciembre de 1944 y encargada por el Gobierno Civil de Girona, sobre su supuesta relación con una red de espías que pasaban información a los aliados. "Pla, su hermano Pedro y otros, entre los que se encontraba Manuel Brunet, notable colaborador de la revista Destino, se reunían cada miércoles en Palafrugell con un ruso y un belga, y se le abrió un expediente informativo, pese a su 'buena conducta' y su 'derechismo' político", explica Montserrat Hosta, directora del Archivo Histórico de Girona, donde está depositado el documento. Éste consta de una ficha policial con los antecedentes de Pla, descrito como un ciudadano de "buena conducta personal", y varias páginas mecanografiadas y encabezadas por una nota entre paréntesis, escrita en rojo, en la que se lee: "Servicio americano".

La Guardia Civil realizó la investigación, que se cerró sin "conclusiones claras", si bien recoge que "el alcance de las conversaciones no atentan contra la seguridad del Estado".

El documento es uno de los miles del fondo del antiguo Gobierno Civil que han sido entregados al Archivo Histórico de Girona, donde se pueden encontrar y consultar otras curiosidades. Por ejemplo, la misteriosa y pesada maleta negra con la que el filósofo alemán de origen judío Walter Benjamin intentó cruzar los Pirineos en 1943 para morir pocos días después en Portbou no es una quimera. Su existencia, además de los testimonios de sus acompañantes, queda constatada en un informe de la comisaría de Figueres en el que informan de su muerte por "congestión cerebral y constipado bronquial". "El señor juez municipal se hizo cargo de la documentación y de un maletín del finado", recoge el documento.

El fondo contiene documentación comprendida entre 1772 y 2002, aunque el grupo más nutrido de documentos data de la dictadura franquista. "La actividad en esta época era frenética, se controlaba todo, en cada pueblo, en cada casa, y cualquier sospecha o comentario se hacía llegar al Gobierno Civil", explica Hosta. Entre los legajos, repartidos en casi 4.000 cajas, se pueden encontrar archivos de investigaciones policiales sobre personas o entidades por motivos políticos, contrabando, etcétera. Otros papeles se refieren a la vida cotidiana, muchas veces asfixiante: circulares sobre las parroquias y los sacerdotes que celebraban misa en catalán, investigaciones detalladas de masías y casas rurales para averiguar si cooperaban con maquis y refugiados escondidos en los bosques. Y muchas instrucciones para encontrar restos enterrados en fosas de miembros del bando nacional para inhumarlos en el Valle de los Caídos.

El fondo, que podrá consultarse on-line en 2009, pone de relieve la importancia de la frontera de Girona tanto para los judíos que huían del terror nazi como para los nazis que huían después de la II Guerra Mundial. En este sentido, destaca un informe sobre un grupo de alemanes "supuestamente encarcelados" que en 1945 pasaron una temporada en un balneario de Caldes de Malavella viviendo a cuerpo de rey y "gastando mucho dinero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de octubre de 2008