Entrevista:JESÚS EGUIGUREN | Presidente del Partido Socialista de Euskadi

"El PP no es un rival, pero tampoco un aliado"

El presidente del PSE ha vivido una semana intensa. Comenzó con la cadena de atentados de ETA, que atribuye a la preocupación de la banda terrorista por la situación interna que vive, y terminó asistiendo al último pleno de política general de la legislatura, donde ha visto a un lehendakari "agotado y sin ideas".

Pregunta. ¿Qué piensa de la actual situación el ideólogo del PSE que desde hace años propugna la necesidad del acuerdo entre socialistas y nacionalistas?

Respuesta. Estamos asistiendo a la constatación del fracaso más rotundo de la política frentista de Ibarretxe, que desde hace ocho años ha abandonado todo espíritu de acuerdo y, con su afán independentista, ha creído que el futuro de Euskadi lo puede marcar solamente una parte de la sociedad. Lo reconoce hasta el propio PNV, menos Ibarretxe y quienes le rodean en el búnker de Ajuria Enea.

"Ibarretxe sostiene el mismo discurso que Batasuna pero con otra terminología"
"La ausencia de Batasuna de las elecciones a quien favorece es al PNV"
"No he hablado con Otegi desde que terminó el proceso de paz"
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"Es hora de la alternancia, pero no del desquite ni de la revancha"

P. ¿Cree que el PNV está de verdad convencido de que esta política es una vía cerrada?

R. Sí, pero no por razones altruistas, sino porque ve peligrar el poder. El PNV se ha dado cuenta de que la sociedad está dando la espalda a este tema, pero como no tiene bagaje ideológico ni ha hecho una reflexión seria, no está en condiciones de afrontar el fracaso en el que está inmerso.

P. El PSE está empeñado en sustituir al nacionalismo en el Gobierno vasco, algo que genera incertidumbre, como se demostró hace ocho años. ¿Qué van a hacer para neutralizarlo?

R. Han fracasado los que gobiernan y es hora de la alternancia, pero no del desquite o la revancha. Hace ocho años falló, en parte, porque fue una política de frentes, de la que nosotros estamos escarmentados con el ejemplo de Ibarretxe. Nosotros rechazamos un gobierno de bloques y proponemos uno que responda al sentir mayoritario que supone la simbiosis entre nacionalismo y autonomismo. Hay una franja de población que no discute que formamos parte de la España democrática y está satisfecha por ello, pero a la vez quiere más autonomía y autogobierno.

P. ¿El deshielo iniciado con el Partido Popular permite aventurar posibles acuerdos de futuro?

R. Nos parece bien el giro iniciado por el PP al hablar con todos los partidos. Preferimos un PP fuerte porque creemos que nuestro futuro no está en competir con él, sino en consolidar en las autonómicas el voto de centro que nos ha apoyado en las municipales y forales. En este terreno el PP no es un rival, pero tampoco es un aliado de futuro.

P. ¿La ilegalización de ANV no demuestra que su entrada en los ayuntamientos fue un traspiés?

R. Los criterios jurídicos que se aplicaron a ANV hace un año son los mismos que sirvieron hace cuatro a otras siglas de Batasuna. Se puede discutir políticamente, pero jurídicamente tienen un basamento irreprochable.

P. ¿Y su presencia en los ayuntamientos ha sido positiva?

R. Lógicamente, no está siendo positiva, pero nadie tiene la culpa de eso. Ellos consiguieron presentarse y pasar los filtros legales y judiciales.

P. La portavoz del Gobierno vasco ha acusado al PSE de tener un interés electoralista en dejar que se colaran.

R. No comprendo qué intereses electoralistas podía haber detrás de eso. La ausencia de Batasuna difícilmente beneficia al PSE, y a quien favorece electoralmente es a los nacionalistas. Toda la estrategia de Ibarretxe está pensada para que Batasuna no se pueda presentar a las autonómicas y basada en una política radical para atraer el voto abertzale.

P. ¿Cree posible una lista blanca, no contaminada, de ese mundo para las autonómicas?

R. Creo que no la va a haber. Intuyo que habrá una lista sin ningún afán de disimular su vinculación con la izquierda abertzale, a sabiendas de que va a ser ilegalizada, para después hacer política victimista y pedir la abstención.

P. Han vuelto a los tiempos duros. ¿Cómo ve, desde la perspectiva de estos años de proceso, el que nos encontremos en el mismo punto, sin haber avanzado?

R. No tengo la impresión de que estemos igual que antes. La gente ha visto lo que el Gobierno ha intentado hacer y la respuesta que ha tenido. Los nacionalistas han comprobado que el PSOE se lo ha jugado todo en una apuesta y que está decidido a conseguir la paz.

P. Pero ETA no se ha debilitado, ni se percibe en su mundo nada que indique su renuncia a sacar concesiones políticas.

R. No habrá servido para debilitar las convicciones de la dirección de ETA, pero sí para demostrar que están en un camino sin salida. Habrá muy poquitos en la izquierda abertzale que piensen que mediante el terrorismo van a lograr objetivos políticos.

P. El ex secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, y otras voces de la izquierda abertzale han comenzado ahora a abogar por la revitalización del Pacto de Lizarra.

R. Son reflexiones que obedecen a la angustia de no saber muy bien adónde van. Para nosotros, cualquier proyecto que presenten, si no va unido al final de la violencia, es tiempo perdido.

P. Pero la llamada a la unidad abertzale sigue seduciendo incluso a los partidos nacionalistas democráticos.

R. Cuando se analice históricamente cuál ha sido el efecto de ETA en la política vasca en estos años, se verá que, además de sembrar sufrimiento y muertes, ha conseguido contaminar el nacionalismo y llevar al PNV al precipicio. No hay que fijarse mucho para comprobar que Ibarretxe sostiene hoy el mismo discurso que Batasuna, aunque utilizando otra terminología. Por ejemplo, Batasuna decía que en España no hay democracia e Ibarretxe afirma que la democracia es de baja calidad; Batasuna defendía internacionalizar el conflicto denunciándolo en Europa e Ibarretxe propugna denunciar en Europa al Reino de España; Batasuna exigía el derecho de autodeterminación e Ibarretxe exige una consulta popular para el derecho a decidir. Hay un mimetismo terrible. Todo ello sin olvidar que la elección de Ibarretxe como lehendakari y sus políticas, tanto su plan como la consulta, han sido posibles gracias al apoyo de Batasuna.

P. ¿Ha hablado con Otegi tras su excarcelación? ¿No cree que los presos de ETA se atreven a ser más críticos con la dirección?

R. Desde que terminó el proceso no he hablado con Otegi. En cuanto a la contestación interna, se trata de gente que ya se había desmarcado, pero hora muestran un mayor afán de hacerse notar, lo que indica que hay algún tipo de debate que no hay que sobrevalorar.

Jesús Eguiguren, en la entrada de la sede del PSE en San Sebastián.
Jesús Eguiguren, en la entrada de la sede del PSE en San Sebastián.JAVIER HERNÁNDEZ

Jesús Eguiguren

Jesús Eguiguren (Aizarna, 1954) es parlamentario vasco desde 1982 y el impulsor de la corriente vasquista dentro del socialismo, así como de la necesidad de un acuerdo entre nacionalistas y autonomistas, aún pendiente. Un proyecto que denomina "el arreglo vasco". Sobre él ha teorizado en dos libros, que completa ahora con la reciente publicación de su tesis doctoral, en la que analiza los fueros, la Constitución y la política a lo largo de los dos últimos siglos.

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