Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
MERCADOS

Varapalo para Paulson

¿Cuándo no proporciona prácticamente ninguna tranquilidad a los inversores preocupados la absorción sin problemas de un banco con 200.000 millones de dólares en activos? Cuando el mundo financiero se encuentra en un verdadero caos. Este viernes, por ejemplo.

En tiempos menos tensos, los inversores habrían aplaudido al ver a los reguladores estadounidenses y a JPMorgan mantener las operaciones de Washington Mutual sin ninguna interrupción. Pero tenían que digerir otras dos noticias más importantes.

La primera es la incapacidad de los políticos estadounidenses para ponerse de acuerdo acerca del plan de ayuda de 475.000 dólares presentado por Hank Paulson. La segunda es que la confianza en los mercados monetarios se ha evaporado. El margen entre los tipos de préstamo interbancario en dólares a tres meses y el rendimiento comparable de la deuda pública se encontraba el viernes por la mañana en 275 puntos básicos, cuando en los buenos tiempos es inferior a 20 puntos básicos. Peor aún, apenas había fondos disponibles a pesar de ese precio tan elevado.

Los bancos centrales del mundo, cuya coordinación ha sido impecable, intentan rellenar el vacío dejado por la falta de liquidez. La Reserva Federal, en un comunicado de prensa emitido el viernes a las 2 de la mañana desde Washington, anunciaba la adición de 8.900 millones de euros a los 189.000 que ya habían inyectado los bancos centrales extranjeros.

El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra ofrecían préstamos en dólares a un día, pero ahora también ofrecen préstamos a una semana, algo que proporcionará al final del tercer trimestre a los bancos los fondos que tanto necesitan. El Banco de Inglaterra, que ha sido el más cauto de los cuatro grandes bancos centrales, ofrecerá también a los bancos la nada despreciable cantidad de 50.600 millones de euros hasta el 15 de enero, para facilitar el final del año.

Se supone que los bancos centrales deben ser el centro de la rueda de la financiación a corto plazo, pero se espera que los bancos situados en el borde asuman toda la tensión financiera. En la crisis, sin embargo, el borde se está debilitando, y los radios -las líneas que van de los bancos a los bancos centrales- se están llenando de arriesgadas garantías prendarias. Puede que a los políticos no les haga gracia un rescate financiero directo con dinero de los contribuyentes, pero de un modo u otro, las autoridades acabarán asumiendo los costes del caos crediticio. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de septiembre de 2008