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Reportaje:

El flamenco llora a Mario Maya

El bailaor y coreógrafo falleció ayer en su casa de Sevilla

El inesperado fallecimiento del bailaor y coreógrafo Mario Maya, granadino de 71 años, cogió de sorpresa a un mundo flamenco inmerso en una Bienal de Sevilla que, en la misma mañana de ayer, decidió suspender las conferencias de prensa previstas. Para el director de este evento, Domingo González, "se va un maestro, un amigo y un personaje irrepetible de la cultura andaluza. En este caso, se va alguien para quedarse para siempre". La relación del maestro con la cita hispalense era muy estrecha. En la pasada edición, fue el encargado de producir la gala inaugural con el espectáculo Andalucía, el flamenco y la humanidad y no hace ni dos semanas que, dentro de la programación de esta edición, se representó su último trabajo, Mujeres, en el que dirigió a Merche Esmeralda, Rocío Molina y a su propia hija, Belén. Para la primera de ellas, "Mario era un ser comprometido con la sociedad. Cuando nadie hablaba, él habló y lo hizo alto y fuerte". Se refiere la bailaora sevillana al recordado Camelamos Naquerar (Queremos hablar), de 1976, la segunda y celebrada de la larga serie de creaciones de un artista que, según ella, "nunca desfalleció para seguir contando lo que quería".

Cientos de personas pasaron ayer por la capilla ardiente en el Ayuntamiento

"Mario era un ser comprometido con la sociedad", dice Merche Esmeralda

Como hija y como artista, Belén Maya expresaba su dolor destacando la larga serie de planes que, con la marcha de su padre, se van a ver truncados. Hace 20 días, el bailaor asistía en Granada a una actuación de su hija y nada podía hacer suponer el fatal desenlace. La fulminante enfermedad que se ha llevado al maestro y coreógrafo hizo que el pasado martes se tuviera que suspender la conferencia de prensa de presentación de uno de esos proyectos, el Centro Flamenco de Estudios Escénicos Mario Maya, en Carmona. El artista también trabajaba en llevar al cine su obra Diálogo del amargo o en poner en escena una vieja y anhelada idea, la obra Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías.

La capilla ardiente del artista, Medalla de Andalucía en 1986, se abrió a las tres de la tarde, en la Sala Apeadero del Ayuntamiento sevillano. Justo unos minutos después de su apertura llegó el presidente de la Junta, Manuel Chaves, quien, tras expresar su pésame a la familia, fue el primero en firmar en el libro de condolencias, en el que expresó "el reconocimiento y la admiración por quien tanto hizo por la cultura andaluza". También pasó por la capilla el director de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, Francisco Perujo. El director de la Agencia, que produjo Mujeres, el último espectáculo del artista, destacaba la amplia aportación de Maya "como bailaor, coreógrafo y director de escena, autor de montajes arriesgados y creador de toda una escuela artística". A lo largo de la tarde, no cesaron de acudir a la capilla ardiente amigos y compañeros del artista y políticos como el alcalde la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín, el Director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM), Juan Carlos Marset, y la Consejera de Cultura, Rosa Torres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de septiembre de 2008