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El primer carril bus en autovía se hará entre Barcelona y Ripollet

La obra empezará en otoño, con un plazo de ejecución de tres años

Ha costado, pero al fin el Departamento de Política Territorial ha logrado adjudicar el primero de los varios carriles de alta ocupación previstos en los accesos de Barcelona. Estará en la zona norte, entre el nudo de la Trinitat y Ripollet, a través de la autovía C-58. Costará 80 millones de euros, financiados en parte con fondos europeos, y tiene un plazo de ejecución de tres años a partir del inicio de las obras, que será este mismo otoño.

La obra ha sido adjudicada por medio de un concurso restringido en el que se ha descartado a las empresas que presentaban problemas para adaptarse al proyecto, notablemente complejo y que se hará por fases para minimizar el impacto en el tráfico en el acceso a Barcelona con mayor densidad media de tráfico: unos 150.000 vehículos diarios.

Se acometen diversas actuaciones. La primera, la ampliación de la autopista, de modo que se puedan construir en la zona central dos carriles de 3,5 metros de anchura cada uno, más un lateral 1,5 metros. Estos carriles serán los utilizados por los vehículos de alta ocupación, es decir, autobuses, transportes públicos y coches privados con varios pasajeros. Además, los carriles, que funcionarán ambos en el mismo sentido, tendrán carácter reversible, de forma que sirvan para descongestionar las entradas o salidas, en función de las necesidades horarias.

Además del carril central conectado con las zonas centrales de la avenida de la Meridiana en Barcelona, se construirá una especie de marquesina sobre la que habrá otros carriles que servirán para salvar el cruce de la C-58 con la autopista C-33 y con los accesos a la primera autovía.

Hay previstas actuaciones similares en la parte sur de la Gran Via y también en la entrada a Barcelona por la Diagonal.

La obra dependerá de Tabasa, empresa pública que explota el túnel de Vallvidrera. Con ello, el Gobierno destina a obras públicas parte de los beneficios que se obtienen de un peaje que no puede ser suprimido sin provocar un colapso mayor que el que ya se registra a determinadas horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de septiembre de 2008