Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
MODA

Histeria, ortodoncia y espectáculo

Ana Locking y Davidelfin elevan el listón creativo de la Madrid Fashion Week

Un ataque de histeria o una ortodoncia. El impulso creativo llega de los lugares más insospechados. Ayer, segunda jornada del Madrid Fashion Week, tres diseñadores elevaron el listón. Ana Locking y Davidelfin lo hicieron con su reivindicación del espectáculo y de una moda con contenido. Juanjo Oliva, sin necesidad de conceptos, sacó lo mejor de sí mismo. Locking y Davidelfin demostraron que, frente a los prejuicios, detrás de un vestido hay una historia y, si no, hay que buscarla. La colección de Locking, titulada Arco de histeria, se inspira en la escultura de Louise Bourgeois que lleva ese título, en el término médico del mismo nombre y en la resaca del éxito. Davidelfin encontró en su ortopédico aparato de dientes y en la separación de sus dos paletas la metáfora de sus propias emociones.

Detrás de un vestido hay una historia, y si no, hay que buscarla

Arco de histeria intenta reflejar los vaivenes del estado de ánimo de una diseñadora que logró el premio al mejor desfile de Cibeles en la pasada temporada y que ha creado una colección marcada por la ansiedad, la presión y la necesidad de triunfo. La tragedia inexorable del "danzad, danzad, malditos". "Nos pasa a todos los que nos dedicamos a esto", explicaba ayer Ana Locking. "Queremos más y más éxito. Pero no somos Dios. Gané el premio con mi desfile de debut y no tuve ni tiempo para saborearlo pensando que con el segundo tenía que demostrar todavía más lo que valgo". La colección arranca de forma pausada para ir enredándose en sí misma: "De cortes rectos a formas tubulares, el volumen se va complicando hasta que llega el momento álgido con una cascada de volantes. Ese es el pico de histeria. Luego baja, nos vamos relajando, y vuelve la sobriedad". De ese ataque de pánico creativo el resultado se podría resumir en un vestido de rafia y seda. A primera vista, de frente, sencillo: corte recto, estilo años 50. Al girarse, de espaldas, el brote de locura: un polisón del siglo XVIII.

Davidelfin ha llamado Diastemia (término médico que se refiere al espacio excesivo entre dos dientes) a su colección primavera/verano 2009. Luminosa, pese al desasosiego que se intuye detrás de ella. Los modelos, con gafas nasales. De fondo, los latidos de un corazón que se apaga. Olor a hospital. Y un juego de luces y humo que, a veces, parece un mar, y otras, un laberinto. Unos pantalones plisados sorprendentes y una narración para una de las mejores colecciones que se recuerdan del diseñador. "De pequeño siempre quise tener un aparato metálico en los dientes, así que hace un año me puse uno sin necesitarlo. Sonreía más. Durante ese tiempo decidí darle alguna utilidad más allá de la estética. Y empecé a separarme las paletas. Es algo que me encanta. En el sur dicen que es de mentiroso. En Italia, de feliz. A veces miento, a veces soy feliz".

De unos dientes separados a otras separaciones, "más dolorosas". Experiencias que le paralizan hasta que "irrumpen en el proceso creativo y se transforma en estímulo". Del dolor al alivio y, en el camino, la creación de un desfile que fue ovacionado por delicado y audaz.

En la jornada de ayer participaron Miguel Palacio, Elio Berhanyer y Francis Montesinos y destacaron los vestidos de flecos y plisados de aire decó de Jesús del Pozo y la alegría de Miriam Ocariz. La jornada la cerró Juanjo Oliva con el desfile número diez de su carrera. Elegante, femenina, monocromática, la colección recoge lo mejor de Oliva. Más de 15 tejidos (de tela de faja a sedas rústicas, gasas de seda, cuero o encajes de Hurel) que construían vestidos de día y de noche dignos de una imaginaria Costa Azul. "Me he revisitado", dice este creador que se siente "más cerca del taller que de la galería, más modisto que diseñador, más artesano que artista. Es el simple placer por este trabajo lo que quiero transmitir".

Los protagonistas de la moda española (lalistaWIP)

El patinete cazatalentos

- El vehículo que se ha puesto de moda en el pabellón 14 de Ifema es un patinete eléctrico que se recarga con un enchufe. Hay seis y de ellos cuatro están destinados a la caza y captura de modelos despistadas. "Son como Gps para buscar modelos, su misión es buscarlas cuando no las encontramos y que así la organización sea perfecta", señalan en la agencia Globally, encargada de la coordinación de la Fashion Week. El éxito de los patinetes ha superado las expectativas y de los dos que quedan disponibles para quien quiera subirse hay cola. "Todo el mundo quiere usarlos, aquí las distancias se pueden hacer muy largas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de septiembre de 2008

Más información