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Al Qaeda mata a 12 soldados mauritanos

Primer ataque terrorista desde el golpe de Estado de hace un mes

Al Qaeda en el Magreb Islámico perpetró ayer su primer ataque en Mauritania -que se saldó con 12 soldados muertos- desde que, el 6 de agosto, los militares dieron un golpe de Estado y acabaron con la frágil democracia instaurada hace un año.

Una patrulla del Ejército, compuesta por una veintena de hombres a bordo de cinco todoterrenos, fue atacada el domingo por un grupo terrorista a unos 80 kilómetros al este de la ciudad minera de Zouerat, en el norte desértico del país, según la agencia de prensa Nouakchott Info.

España es el único socio de Mauritania que no amenazó con sancionarla

Junto con los 12 muertos, hay un desaparecido y varios heridos -ingresados en el hospital de Zouerat-, pero su número no fue precisado. Hace tres años, 15 soldados murieron a causa de un ataque contra el cuartel de Lemgheity, en la misma región.

Una semana después del golpe, el jefe regional de Al Qaeda, el argelino Abdelmalek Droukdel, publicó un comunicado en el que exhortó a los mauritanos a "prepararse para la guerra". Consideraba "muy probable que aquellos que han perpetrado el golpe de Estado militar (...) no habrían actuado así sin la aprobación de EE UU, Francia e Israel".

La "guerra" a la que se refería Droukdel, o al menos los atentados, empezó, en realidad, en diciembre, con el asesinato de cuatro turistas franceses y de tres militares. En los enfrentamientos posteriores a un ataque contra la Embajada de Israel, en febrero, hubo otros tres muertos.

La acusación de complicidad con los golpistas que formula Droukdel contra Occidente no se sostiene a juzgar por las reacciones de EE UU y Francia o de organizaciones como la Comisión Europea, la Unión Africana, el Banco Mundial o la Organización Internacional de la Francofonía.

Todas ellas han amenazado con castigar a los golpistas y algunas empezaron a hacerlo suspendiendo la ayuda que no tenga carácter humanitario o la participación de Mauritania en diversos foros. Washington y París han esgrimido incluso la posibilidad de sancionar individualmente a los miembros de la junta castrense.

Entre los socios de Mauritania la excepción es España, segundo cliente y segundo proveedor de ayuda no militar después de Francia. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, condenó el golpe, pero dejó claro que mantendría "el mejor nivel de relaciones" con ese país cualquiera que sea su régimen. No ha amenazado con sanciones. Mientras Washington y París declararon "ilegítimo" el nuevo Gobierno nombrado por los militares, Madrid guardó silencio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de septiembre de 2008