Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

"Durante un rato volví a sentir que era invencible"

Federer, eufórico tras conquistar su decimotercer título 'grande'

Hace meses que los padres de Roger Federer tuvieron que desconectar el teléfono. "Todo tipo de locos", explicó el tenista suizo, "empezaron a escribirme y a intentar ponerse en contacto conmigo diciéndome que necesitaba ayuda en lo mental o en lo físico. Se ríen ustedes, pero fue así. Fue molesto. Esto les hará descansar y logrará que el teléfono de la casa de mis padres deje de sonar". Federer ganó en la madrugada española del martes el Abierto de Estados Unidos ante el británico Andy Murray (6-2, 7-5 y 6-2), sumó así su decimotercer título grande y consiguió que tantas llamadas para tratar su crisis se acabaran. Alguna cosa más, por supuesto. Demostrar, por ejemplo, la distancia que separa a un tenista de una leyenda.

"Perder el 'número uno' fue un golpe duro, y reaccionar de esta manera..."

La primera vez que Federer ganó en Nueva York, en 2004, asumió que aún no era una estrella planetaria y se sometió a un torturador programa publicitario. A las 7.45 del día que siguió a su victoria estaba en Cold Pizza, programa de la ESPN. A las 8.30, una inmensa limusina le dejaba directamente en el plató del Early Show, de la CBS. A las 9.30, el mismo lujoso medio de transporte le llevaba hasta otro programa, Live with Regis and Kelly, y luego a una sesión de fotos en Times Square, seguida por unas cuantas entrevistas más en el Hard Rock Cafe, otra en el programa de televisión de John McEnroe a las 14.30 y una última en el Charlie Rose Show. Ayer, no. Ayer, tras conquistar su primer grande del año, Federer se citó con los fotógrafos a las nueve de la mañana en el famoso Empire State Building y se dedicó a disfrutar de su triunfo. Las cosas han cambiado.

El número dos mundial es hoy un campeón más preocupado por la historia que por las estadísticas. "No juega para lograr el número uno, sino para ganar grandes", dice el sueco Matts Wilander. Tras un tenso año que empezó con una mononucleosis y que empieza a despedirse con un título grande y un oro olímpico en dobles, el suizo apareció ante la prensa sintiendo una euforia incontenible. Era un hombre extasiado con su triunfo. "Éste es el mejor escenario", dijo. "Perder el número uno fue un golpe duro, y reaccionar de esta manera... Durante un rato, cuando empecé a sacar y subir, volví a sentir que era invencible", continuó. "Tampoco creo que necesitara ganar el título para probarme nada a mí mismo a estas alturas".

A la recuperación de Federer sólo le queda la prueba de Rafael Nadal, el número uno. Su rivalidad busca una nueva cita. Habla McEnroe: "Rafa es uno de los más grandes jugadores. Está fatigado, pero espero que con un par de días más esté descansado para la Copa Davis". España recibe en Madrid a Estados Unidos del 19 al 21 de este mes. Los otros convocados por el capitán, Emilio Sánchez Vicario, son David Ferrer, Fernando Verdasco, Feliciano López y Nicolás Almagro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de septiembre de 2008