Reportaje:

Nuevos barrios: ni se compra ni se vende

El parón inmobiliario se agudiza en zonas como Las Tablas y Sanchinarro

El centro comercial inmobiliario del Ensanche de Vallecas era un desierto en agosto. Y no sólo por el calor. De la veintena de casetas instaladas en la calle Real de Arganda, apenas cuatro o cinco mantenían sus puertas abiertas.

"La crisis se está notando mucho. Hace un año y medio yo tenía a gente esperando para informarles de los pisos, aunque fuera agosto. Ahora no hay nadie. Apenas si atendemos a una persona o dos cada día", explica Francisco Javier Barba. La promotora para la que trabaja ha construido un bloque de edificios en el barrio, pero no han vendido todos los pisos, por lo que el inicio de su segunda promoción, también en ese PAU, deberá esperar. "Estamos en crisis, la gente no compra pisos y las promotoras prefieren esperar a vender lo anterior para empezar obra nueva".

Montecarmelo y el ensanche de Vallecas son las áreas más afectadas
"Se vende poco; pero es un cuento que bajen los precios", afirma un vendedor

A varios kilómetros de Vallecas, en la calle de Adriano de Utrecht de Sanchinarro, una valla impide el paso a una parcela aún sin construir. No hay cartel de obra, ni información sobre el destino de la finca. El portero del bloque de viviendas situado justo enfrente tampoco sabe nada. "Eso se lo dicen en el Ayuntamiento", dice mientras se encoge de hombros a la sombra de su garita.

Según los datos del Ayuntamiento de Madrid, el ritmo de licencias de obra otorgadas en los nuevos barrios "es bueno". Así, mientras que en el PAU de Carabanchel (11.467 viviendas previstas) se habría dado luz verde al cien por cien de las mismas, en otros barrios, como Sanchinarro (13.568 viviendas) y Las Tablas (12.272 viviendas), las licencias de construcción entregadas superan ya el 90%. Los barrios más retrasados -el Ensanche de Vallecas (26.046 pisos) y Montecarmelo (8.547 pisos)- cuentan con el 83 y el 78% de las licencias de obra otorgadas. Urbanismo, sin embargo, asegura "desconocer" cuántas de estas viviendas no se han empezado a construir aún.

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La realidad es un tanto diferente a las cifras. Bien lo saben los vecinos de estos nuevos desarrollos residenciales. "El Ayuntamiento podrá decir que ha entregado todas las licencias, pero, por ejemplo en Carabanchel hay aún un 10% de las parcelas sin edificar y ni siquiera tienen cartel que anuncia una promoción futura", destaca Juan Fernández, presidente de la asociación de vecinos del Ensanche de Carabanchel, el más avanzado de los cinco en marcha. Pero la crisis del ladrillo también se nota allí. Los bloques de color blanco de la calle de Joaquín Turina son un ejemplo: "La manzana es de 246 viviendas, pero sólo está vendido al 30% o el 40%", reconoce José María Flor, empleado de la empresa que los comercializa.

Los edificios en construcción no se detienen, pero no se venden la totalidad de sus viviendas. Las parcelas vacías se quedan como están a la espera de tiempos mejores. "Las empresas se están planteando esperar un par de años para empezar obras", indica José Antonio de las Heras en Vallecas. Su empresa ha construido dos bloques: de uno, con 77 viviendas, quedan por vender ocho; el otro está en construcción. "En el primero ya estamos haciendo un descuento de un 20%", precisa.

"Es verdad que ahora se vende menos, pero eso de que bajan los precios es un cuento", recalca la comercial de un bloque de medio centenar de pisos en Sanchinarro. En los barrios del norte no bajan de los 400.000 euros. Uno de 3 habitaciones en Las Tablas cuesta 582.000 euros y en Sanchinarro 475.000 euros. En Vallecas y Carabanchel el coste es menor: 365.000 por un piso de 3 habitaciones y 321.000 euros por uno de 2 habitaciones.

Si la venta de vivienda nueva se ha complicado en el último año, la de segunda mano afronta una situación aún peor. "Trabajamos más el alquiler. Tenemos casi 150 pisos a precios que van desde los 1.190 a los 1.250 euros, con dos habitaciones", explica la encargada de una inmobiliaria en la calle de Miralles (Las Tablas).

En Sanchinarro hay un cartel de "se vende" en un balcón de la calle de Isabel de Valois. Miguel ofrece su piso de un dormitorio con tres años de antigüedad, con garaje y trastero, por 370.000 euros "negociables". Lleva varios meses y aún no ha tenido suerte.

"Cuando se entregaron los primeros pisos florecieron los carteles de venta de pisos. Ahora, que han pasado 2 o 3 años, casi no hay ninguno", señala Alberto Navazo, presidente de la asociación de vecinos de Montecarmelo. "El 80% de los pisos están entregados, pero sólo un tercio está ocupado realmente. Quien compró para vender ahora no puede hacerlo".

La crisis no sólo afecta a la compraventa de pisos. Apenas si hay locales comerciales ocupados en la zona -los precios alcanzan 6.000 euros el metro cuadrado-. "Vivimos en barrios fantasma", explica Eloísa de Dios, vecina de Sanchinarro. Cualquier acto cotidiano es un problema. Paz Rodríguez vive en Montecarmelo, pero sigue empadronada en el barrio de sus padres. Donde vive no hay un centro de salud. "Andando sólo puedo ir a comprar el pan, para el resto tengo que utilizar el coche", cuenta.

Olga Hernández vive con su novio en un piso en el Ensanche de Vallecas y sabe bien lo que es un barrio sin servicios: "Aquí sólo hay bancos y cajas de ahorro, nada más".

Las Tablas: No tiene ambulatorio

El barrio de Las Tablas tiene unos 25.000 vecinos en las más de 9.000 viviendas ya terminadas y con licencia de primera ocupación. Cuando esté acabado, contará con 12.272 pisos.

Pese al gran número de vecinos, no cuenta con un centro de atención primaria. Hoy es la prioridad número uno para las familias. "Tenemos a todo el mundo movilizado por la causa. Hace unos meses ya entregamos 14.000 firmas en la Consejería de Educación para el ambulatorio, que estaba previsto en 2006", explica el portavoz de la asociación de vecinos, José Antonio Real. Tienen que conformarse con ir a Sanchinarro.

El centro de salud no es la única necesidad. La asociación de vecinos exige la construcción de un instituto y dos escuelas infantiles de 0 a 3 años, que se sumen a la que ya existe. La consejería construye un segundo colegio de primaria, que empezará a funcionar este curso.

"Hay otras peticiones que no se han cumplido, como un polideportivo, un centro cultural o una comisaría", destaca Real, quien asegura que aún existen "miles de metros cuadrados para equipamientos sin desarrollar" en el barrio.

Sanchinarro: Un instituto y una comisaría

En Sanchinarro viven cerca de 20.000 personas. De los más de 13.500 pisos previstos, 11.064 están ya acabados, según el Ayuntamiento. Sin embargo, el de los equipamientos es, como en el resto de los PAU, la asignatura pendiente. "No se han hecho bien las cosas. El crecimiento de los barrios debería haber ido en paralelo a la construcción de servicios para quienes vivimos aquí", señalan en la asociación de vecinos.

Cuentan desde hace algunos meses con un centro de salud; sin embargo, ahora piden un centro de especialidades que les permita no tener que desplazarse hasta Hortaleza. También tienen un colegio público que, a partir de este curso, incorporará nuevas aulas para educación infantil en el tramo de 0 a 3 años. Sin embargo, carecen de instituto de secundaria.

"Para este año estaban presupuestados un polideportivo municipal y un centro cultural, pero no tenemos noticias. Esperamos que, al menos, empiecen a construirse antes de acabar el año". Otro de sus anhelos, una comisaría, cuenta con el beneplácito de la Delegación del Gobierno, aunque se hará realidad "a medio o largo plazo".

Montecarmelo: Algún tipo de servicio cultural

De los nuevos barrios que han ido poblando el norte de Madrid, Montecarmelo es el que cuenta con menor número de habitantes, unos 10.000 según los cálculos de la asociación de vecinos. De las 8.547 viviendas que tendrá en el futuro, actualmente están terminadas algo más de 6.000. Puede que la construcción vaya a buen ritmo, pero en el barrio se consideran "abandonados" por las administraciones en lo que a equipamientos públicos se refiere.

"La previsión ha brillado por su ausencia y ahora nos faltan equipamientos básicos", insiste el presidente de la asociación de vecinos de Montecarmelo, Alberto Navazo. Entre las muchas carencias que hay que reivindicar, un centro de salud ocupa el primer lugar de la lista. Detrás le siguen un instituto y un segundo colegio de primaria, así como algún tipo de servicio cultural, del que actualmente carecen.

"La respuesta suele ser siempre la misma, ya sea el Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid: decir a todo que sí, incluso situarte la parcela en la que se construirá el equipamiento. Pero luego añaden que no hay dinero", se queja Alberto Navazo.

PAU de Carabanchel: Otro colegio público

El Ensanche de Carabanchel parece a simple vista un barrio totalmente consolidado. En parte es cierto. Es el más avanzado de los cinco nuevos PAU de Madrid. Viven más de 20.000 personas y se han entregado 10.181 viviendas de las casi 11.500 previstas inicialmente. Sin embargo, bajo ese aspecto exterior de barrio "completo", hay aún muchas carencias, en opinión de los vecinos que ya viven allí.

"El Ayuntamiento cedió hace tiempo una parcela para un centro de salud en el barrio, pero no tenemos ni siquiera plazos de construcción", denuncia el presidente de la asociación vecinal del PAU de Carabanchel, Juan Fernández. Algo similar ocurre con el instituto previsto en el barrio: "Existe una parcela, pero nada más".

Las reivindicaciones no paran ahí. Los vecinos piden un colegio público que se una al ya existente y a los dos centros concertados, uno ya en marcha y el otro en construcción. Por suerte, en septiembre abrirá sus puertas el nuevo polideportivo, aunque "con mucho retraso", recuerdan los portavoces vecinales, que también echan en falta un centro cultural o una biblioteca pública.

PAU de Vallecas: Sin espacios deportivos

El PAU de Vallecas es la "joya de la corona" de los nuevos desarrollos. Al menos en relación a su número de viviendas: 26.046, de las que se han entregado ya 8.400. Lo de los servicios y los equipamientos ya es otro cantar para los cerca de 15.000 vecinos del barrio.

"Nos hace falta un colegio público que complemente al que ya existe y en el que ahora mismo se están mezclando en una misma aula alumnos de diferentes cursos", explica la presidenta de la asociación vecinal, Rosa María Pérez Mateo. Este curso abrirá sus puertas una nueva escuela infantil, acabada hace ya más de un año.

No obstante, las principales carencias se centran en materia deportiva y cultural. El Ayuntamiento se ha comprometido a levantar un polideportivo en la zona, pero no estará listo "hasta 2010 como pronto", precisa Pérez Mateo. Asegura "no tener claro" si la ciudad deportiva del Rayo Vallecano que se levantará en la zona dará servicio a los vecinos. La lista de peticiones se completa con una comisaría o un centro de especialidades que evite que los residentes tengan que trasladarse al de Puente de Vallecas.

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