Reportaje:EL CLIC

La vida empieza mañana

Quien tiene una meta tiene una razón para correr

En cualquier otro momento del año quizá nos tendríamos que preguntar hacia dónde corren las personas de la imagen, pero no hace falta porque estamos en el último día de agosto y septiembre, que es el mes de los grandes proyectos y las esperanzas aplazadas, nos da la respuesta: esas mujeres y ese hombre corren hacia una nueva vida, hacia la versión mejorada de ellos mismos que soñaron este verano junto al mar y en la que se veían más felices, más saludables y, sobre todo, más parecidos a quienes siempre desearon ser. ¿O es que alguien piensa que el adverbio siempre se puede escribir con las letras del sustantivo septiembre por pura casualidad?

Quien tiene una meta tiene una razón para correr, y por eso los dos deportistas que vemos en primer plano sonríen con la boca llena de optimismo mientras huyen de la palabra vida, escrita en grandes letras rojas sobre el edificio que hay a sus espaldas. La tercera no da la impresión de tenerlo tan claro, porque parece moverse con menos convicción que sus acompañantes y ni va tan bien uniformada como la otra mujer, cuya ropa delata una voluntad firme de ponerse en forma, ni parece haberse echado a la calle tan impulsivamente como el hombre de azul, que no quiso perder el tiempo en buscar una indumentaria adecuada y va vestido de centauro urbano, mitad peatón y mitad gimnasta.

Comienzan los días laborables y los despertadores a las siete de la mañana

Pero hay un cuarto personaje en la fotografía que también es un habitante característico de septiembre, un ciudadano al que la perspectiva ha hecho pequeño en comparación con quienes lo rodean y que lee algo con gesto ensimismado, igual que si estuviera a mil kilómetros de los gigantes que lo rodean, lejos de todo aunque esté en el mismo mundo de líneas y círculos perfectos por el que corren sus compañeros de reparto. Imagino que leerá unas instrucciones, un folleto publicitario o un esquema, cualquier cosa que también sea el primer paso de una nueva vida, el inicio de un camino que muchos seguimos en estas fechas esperando que nos lleve a un nosotros mejor: voy a aprender idiomas, o a pintar, o a tocar un instrumento; voy a hacer una colección de libros, de sellos, de discos; voy a ponerme en forma, voy a viajar, voy a beber menos, a dejar el tabaco, voy a comer mejor...

Se acabó el verano y mañana empiezan los días laborables y los despertadores a las siete de la mañana, pero si uno además de iniciativa tiene perseverancia, también puede comenzar algo magnífico: una nueva vida que nos corrija, nos amplíe y nos haga sentirnos bien. ¿Qué hacen los protagonistas de esta foto? Corren para no dejarse atrás.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS