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Editorial:

Obama mueve ficha

El candidato demócrata elige como compañero a Biden para tapar su inexperiencia internacional

Barack Obama ha apostado sobre seguro al escoger al veterano senador Joe Biden para su ticket presidencial demócrata. Biden, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, tiene lo que el senador negro por Illinois carece: experiencia en política internacional. Sin embargo, la elección de candidato vicepresidencial deja demasiado marcadas las debilidades de Obama, como se ha apresurado a subrayar su rival republicano en la carrera hacia la Casa Blanca, el senador John McCain. El septuagenario héroe de guerra ha logrado en las últimas semanas alterar por completo el rumbo de las encuestas, en las que el joven político demócrata tenía hasta ahora la delantera para colocarlas en un virtual empate.

Obama entra en la gran semana de la Convención Demócrata, que se celebra en Denver (Colorado) hasta el próximo día 28, consciente de que debe recobrar el pulso político que parece perdido si quiere seguir manteniendo las esperanzas de convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos. Pero para ello no le basta sólo con presentarse de la mano del senador Biden, quien, por cierto, se ha presentado dos veces a la carrera presidencial (1988 y 2008) y criticó este mismo año a su compañero de tándem, al que tachó de político todavía no preparado para liderar la primera potencia mundial. Todas las miradas estarán puestas en lo que afirme el joven senador el próximo jueves en su discurso de aceptación de la nominación. Nadie le discute su brillante oratoria y su verbo soñador, pero en las filas demócratas se espera que Obama vaya más allá de las bonitas palabras con las que acostumbra a cautivar a sus seguidores y responder con las mismas armas a la campaña agresiva de McCain. Tendrá que concretar mucho más su programa si en realidad quiere ganarse el apoyo de las mujeres, los latinos o la población obrera blanca. Deberá atraer mucho más para sí a Hillary Clinton, su rival demócrata en las primarias, siendo generoso y dándole el suficiente protagonismo en la convención de Denver. Era previsible que al final la senadora por Nueva York no estuviera en el ticket demócrata. Son fuertes las rencillas que aún existen con Obama a pesar de que Hillary se comprometió a hacer campaña por él al final de las primarias. Es significativa la desconfianza que Obama suscita en los seguidores de la senadora. Algunas encuestas señalan que un tercio de sus votantes confiesa que no respaldará al candidato nominado.

Obama ha dado un viraje demasiado oportunista hacia el centro en las últimas semanas para calmar las sospechas de quienes le acusan de ser un izquierdista cuando, en realidad, no es más que un reformista pragmático que se acomoda inteligentemente a las circunstancias. En cualquier caso, resulta increíble que McCain siga no sólo vivo, sino fuerte, viniendo de un partido muy dañado por los ocho años de la presidencia de Bush y con la economía sin síntomas de recuperación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de agosto de 2008