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Reportaje:

La peseta sobrevive al euro en Lugo

Una tienda del casco histórico ofrece la posibilidad de pagar con la vieja moneda

Oficialmente muerta desde 2002, la peseta sigue viva en el casco histórico de Lugo. En la céntrica rúa Nova, la tienda Luar, dedicada a la venta de ropa de hombre, ofrece a sus clientes la posibilidad de pagar con la moneda desaparecida. "Se admiten pagos en pesetas", reza en el escaparate un cartel que despierta el interés de muchos. El encargado, Luis Fernández, explica que, "al desaparecer de aquí el Banco de España", pensó que sería "una buena idea" que la gente que tenía poco dinero no tuviera que desplazarse hasta A Coruña para cambiarlo y "pudiera invertir en la tienda sus ahorros en pesetas". El encargado se muestra convencido, "desde la experiencia", de que "una persona, por 5.000 pesetas, no va a cambiarlas e intenta comprar aquí". Sólo en el tiempo de entrevista con él, dos clientes se interesaron por invertir allí sus pesetas a cambio llevarse ropa. Un señor se preguntaba si el pago tenía comisión y se ofrecía a pagar en pesetas aunque le cobrasen "algo más".

La peseta dejó de circular en España en el año 2002 con la entrada del euro

"No tenemos ningún interés en el coleccionismo numismático"

Fernández se muestra satisfecho de la aceptación que tuvo esta iniciativa, si bien concreta que "al principio mucha más gente pagaba en pesetas". Con todo, hace sólo cuatro días que cobró unas vestimentas en las monedas antiguas. Lo que ocurre "con relativa frecuencia" es que la gente intenta usar esta tienda a modo de Banco de España, ya que pretenden canjear allí sus pesetas por euros. Pero en Luar no admiten esta posibilidad porque, en palabras del comerciante, "sería un rollo".

Ya con el euro en curso, relata el encargado, vino un cliente "a intentar pagar con un billete falso, que era una especie de cartón". Otra anécdota la protagonizó un señor con un carro que pretendía pagar "unas 100.000 pesetas" en piezas de 25 pesetas. Sin embargo, Luar sólo admite las monedas más recientes y este cliente ofrecía los cinco duros en las divisas más antiguas de 1982, "no las del agujerito", recuerda Luis Fernández. El encargado aclara que no tienen "ningún interés" en el coleccionismo numismático y que el modus operandi es siempre el mismo: reunir una suma suficiente "que compense el viaje a A Coruña" e ir a la delegación del Banco de España en la ciudad vecina para obtener euros a cambio de las rubias. Fernández no pone límite a esta iniciativa, y asegura que la mantendrán "hasta que no aparezcan más monedas o el Banco de España diga que ya no cambia más en A Coruña", algo que parece que no va a ocurrir ya que, por el momento, el banco realizará el cambio "ilimitadamente".

Fuentes de la delegación del Banco de España se mostraban "profundamente sorprendidos" porque aún haya establecimientos que admitan pagos en pesetas. A escasos metros de Luar, en la calle perpendicular, Cortinajes Carlos aceptaba el pago en pesetas hasta hace poco. El establecimiento, situado en la rúa San Froilán, siguió admitiendo la moneda condenada a muerte en 2002 "para facilitar el servicio", explica la empleada, Remedios Vázquez. La comerciante cree que "era un servicio más, como lo pueden ser las tarjetas", y asegura que ellos sólo tenían que ir a cambiarlas.

La vendedora tiene claro que "es un buen reclamo", al tiempo que certifica que "aún hay gente que tiene pesetas". De hecho, una vez que retiraron el cartel en el que anunciaban que se admitía el pago en pesetas, más de uno intentaba invertir allí sus antiguas divisas, fuera de curso legal. Con todo, explica Vázquez, optaron por poner una fecha límite porque "estar recogiendo pesetas para llevarlas a A Coruña es un inconveniente". Aun así, esta iniciativa "resultó muy bien".

Vázquez recuerda con especial cariño a una señora que acudió al establecimiento con una edición limitada de monedas de plata de 2.000 pesetas. "Tenía muchas piezas" y, finalmente, el romanticismo le pudo y "se quedó con una de las monedas". Las otras divisas corrieron peor suerte y, lejos de estar albergadas en cualquier álbum, fueron a parar al Banco de España. Asimismo, relata que algunos pagaban "la mitad en pesetas y la mitad en euros" y otros "no tenían pensado comprar pero aprovechaban la oportunidad para deshacerse de las antiguas monedas". Habrá quien piense que ir a A Coruña al Banco de España para hacer el canje no le compensa. A ellos siempre les quedará Luar, en Lugo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de agosto de 2008