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Reportaje:PEKÍN 2008 | Juegos de la XXIX Olimpiada

La mala pata de 'Fabergé'

Beatriz Ferrer-Salat, bronce en Atenas, abandona a causa de una lesión de su caballo

A los 12 años, Fabergé es "extremadamente sensible, caliente, brillante y asustadizo". Es muy joven y nunca había viajado en avión hasta el pasado 27 de julio, cuando voló de Ámsterdam a Hong Kong con toda clase de lujos. Ya en tierra, fue trasladado en un camión con aire acondicionado a la zona de las cuadras olímpicas, climatizadas a 23 grados, esterilizadas y con una clínica veterinaria anexa. El pasado día 1, tras un entrenamiento en Sha Tin (Hong Kong), entró en la ducha y salió cojo de la pata posterior derecha. Ayer tuvo que retirarse de los Juegos Olímpicos y su abandono arrastró al equipo español de doma, plata en Atenas, y a Beatriz Ferrer-Salat, su amazona, bronce en la capital griega. ¿El motivo de la lesión? "Eso pertenece a la intimidad de Beatriz", sostuvo ayer desde Hong Kong, sede del concurso olímpico, Bobby Fernández de Bobadilla, la delegada del equipo español de hípica.

La reglamentación impide cambiar de caballo a aquellos equipos que no se clasificaron de forma directa, lo que no logró España, y todos los equinos tienen que estar en la misma zona. En Hong Kong, las normas sanitarias son muy estrictas. Según Fernández de Bobadilla, "en otra ciudad habría sido posible tener un caballo en otra cuadra alejada del establo oficial y haber sustituido al titular hasta una hora antes de la revisión veterinaria". Los días 13 o 14, en función del sorteo, sólo podrán competir en doma clásica y en categoría individual Jordi Domingo con Prestige y Juan Manuel Muñoz con Fuego XII.

Fabergé, que en principio se llamaba Fantomas, que a Ferrer-Salat no le parecía "un nombre para concursar", nació en Alemania y convive con la amazona española desde que tenía cuatro años. Para poder competir en sus primeros Juegos -habrían sido los cuartos de Ferrer-Salat-, Fabergé, como el resto de los caballos, tuvo que pasar dos periodos de cuarentena, uno en su país de origen y otro en Hong Kong. El comité organizador optó por desviar a esta región administrativa el concurso de hípica alertado por las 13 enfermedades equinas imposibles de erradicar detectadas en Pekín. En Hong Kong, fruto de sus lazos británicos, hay gran pasión por las carreras de caballos, pero hasta ahora la doma no ha cautivado a sus habitantes.

No es la primera vez que Ferrer-Salat se queda fuera de un gran evento por la lesión de un caballo. Le ocurrió en 2006 con Beauvalais, con el que había conseguido sus dos medallas olímpicas. Enfermó a un mes del Mundial de 2006, clasificatorio para Pekín. En septiembre de 2007 empezó la carrera del joven Fabergé. Su relación con la hija del ex presidente del Comité Olímpico Español no ha sido fácil. Así la describe la propia Ferrer-Salat en su web: "En el Campeonato de España en pista cubierta de Oviedo se asusta un par de veces. En el concurso de Londres, el 17 y 18 de diciembre, Fabi está en trance desde que llega, está excitadísimo en las pistas, en las cuadras tampoco se relaja. Los percherones asoman sus cabezas por encima de la pared y le tienen traumatizado (...)". Diez días después, en Malinas (Bélgica): "Llega tranquilo, todo perfecto hasta la prueba. El ruido es ensordecedor. Se empieza a poner tenso, pero está controlado. Unos niños juegan con un globo y corren entre las mesas. Fabi se para. Me eliminan por desobediencia durante 20 segundos. Con otro caballo no me habría pasado, pero Fabi pasa miedo, mucho miedo. Es extremadamente sensible, caliente y muy brillante. Se acostumbrará. Confío plenamente en él y tenemos momentos de gran armonía". En Hong Kong, la relación se ha quedado coja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de agosto de 2008