Las aerolíneas reducen un 7% la cifra de vuelos y prevén 30.000 despidos

Los malos datos de tráfico y el precio del crudo dejan 500 aviones en tierra

El precio del petróleo y la crisis económica tienen a las aerolíneas sin resuello para buscar el modo de salvar la "tormenta perfecta" en la que está sumido el sector, en expresión de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, en sus siglas inglesas). Las recetas van, desde las fusiones o alianzas, a las taimadas tácticas para sacarle más dinero al cliente (hace tres días una compañía estadounidense, JetBlue, anunció que cobrará también las almohadas y mantas que se ofrecen en los viajes de más de dos horas) y, sobre todo, a los recortes de vuelos, aviones y empleados.

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Una empresa de información sobre el sector, Official Airline Guide (OAG), calcula que la oferta de vuelos y asientos se reducirá en el último trimestre del año en todo el mundo un 7%, respecto al mismo periodo del pasado año. Una bajada "sin precedentes" ya que tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, según OAG, los vuelos se redujeron también un 7% pero la capacidad sólo un 5%.

Pero también es cierto que en el sector nadie duda de que existía un problema de sobrecapacidad en casi todos los mercados en los últimos dos años al menos. Una situación que se produce de manera cíclica cuando llegan al mercado los aviones encargados en épocas de bonanza. Además, según los datos que han ido ofreciendo las compañías, el recorte de empleos suma ya más de 30.800 despidos previstos (ver gráfico). Y al menos 482 aviones comerciales (alrededor de un 3% de la flota mundial de 15.000) se quedarán varados para evitar volar medio vacíos.

La IATA no tiene de momento datos oficiales sobre recortes de la oferta de vuelos y asientos, pero el pasado junio registró el aumento de pasajeros más bajo desde del año 2005 (sólo creció un 3,6% en todo el mundo). De momento sólo África, el mercado más débil, ha registrado una caída de pasajeros (1,5%) y también de capacidad (0,8%).

Y las "turbulencias económicas globales se muestran claramente en la caída del 0,8% en el volumen de carga transportada", dice el primer ejecutivo de IATA, Giovanni Bisignani. La carga acumula una caída del 9% en lo que va de año.

Las cifras del mismo mes de la Asociación Europea de Aerolíneas pintan una situación pésima para el tráfico doméstico (un descenso del 6,7%, un dato algo peor que el bajón en España del 6,17%) que salva el relativo buen comportamiento de los vuelos a Sudamérica y Asia. Pero con la oferta aún en alza (se incrementó en un 4% de media) hizo bajar la ocupación de los aviones en casi dos puntos porcentuales.

Esta situación se traduce en graves problemas para quienes viven de volar pero también para sus clientes. Por muchas razones. La eliminación de competidores y el ajuste de la oferta ponen en peligro el futuro de los billetes baratos. Desaparecen rutas y con ellas posibilidades de enlace. Se cobra cada vez por más cosas, incluso incurriendo en ilegalidades. Y las cancelaciones de viajes ya comprados ponen a prueba la paciencia de cualquiera.

Eso sí, el pasajero tiene derecho a indemnización de hasta 600 euros por cancelación de vuelo si no se debe a circunstancias extraordinarias (como pueden ser huelgas o mal tiempo). Pero no hay derecho a compensación si las compañías aéreas avisan con dos semanas de antelación o incluso menos si se ofrece un viaje alternativo a una hora similar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 06 de agosto de 2008.

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