Cartas al director
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De Juana Chaos y la ley

El etarra De Juana Chaos ha quedado en libertad. Esta noticia, sin duda, escandaliza y encoleriza a todo el mundo, y no es para menos: en este país matar resulta muy barato. Conviene, sin embargo, que se diga, hasta la saciedad, que esto es así como consecuencia de la aplicación estricta de las leyes. Leyes que hacen nuestros ínclitos e incompetentes políticos y que por tanto son los únicos responsables de las mismas y de las situaciones derivadas de su aplicación.

Si una ley no sirve, queda desfasada o genera alarma social, se modifica o se cambia; el sistema legislativo debería ser, sin duda, un proceso de mejora continua. Eso, que exige trabajo y seguimiento de las leyes, parece ser lo razonable para todo el mundo excepto para aquellos que precisamente son los únicos que lo pueden hacer: los políticos.

Aquéllos deberían explicar a la sociedad, a la que deben su cargo, la causa de no hacerlo en lugar de rasgarse cínicamente las vestiduras como si con ellos no fuera el asunto. Es hora de que los legisladores y los partidos políticos comiencen, seria y duramente, a modificar leyes cuya aplicación no hace más que generar escándalo, zozobra y desafección a nuestro Estado de derecho entre los ciudadanos de este país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 04 de agosto de 2008.

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