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Entrevista:Javier Perianes | EN PORTADA | Entrevista

"La música es mi manera de entender la vida"

El pianista, discípulo de Barenboim, siente predilección por el repertorio romántico aunque sigue explorando nuevas interpretaciones. El próximo día 13 actúa en Gijón y el 1 de septiembre en San Sebastián

El éxito no le quita el sueño al joven pianista andaluz Javier Perianes (Nerva, Huelva, 1978). Sabe que en el circuito internacional, marcado por una feroz competencia, los fuegos de artificio no bastan para acceder a la élite del piano. Ésa es su meta, y tiene talento, tesón y sensibilidad para alcanzarla, porque a la hora de vivir la música, antepone la necesidad interior de crecer como artista a la búsqueda del aplauso fácil. Da gusto verle tocar Beethoven con emoción contenida, bajo la atenta mirada de Daniel Barenboim -fue uno de los siete jóvenes talentos que participaron en sus clases magistrales en Chicago (DVD Emi, 2005), absorbiendo cada consejo del sabio maestro con una inmensa felicidad reflejada en su rostro-. Con Barenboim tocó después el célebre concierto Emperador, el último de los cinco que escribió Beethoven, sin duda una de las mayores satisfacciones de su ascendente carrera. Ha sido profeta en su tierra, porque ha triunfado ya en los grandes auditorios y festivales españoles, y su carrera internacional va viento en popa tras sus giras por Alemania, Italia, Rusia, China y Reino Unido. En septiembre regresa a Estados Unidos -ya ha actuado en los festivales de Ravinia y Gilmore- para ofrecer un recital en Nueva York, y en octubre, en la temporada de la Orquesta Nacional de España (ONE), tocará el Concierto en sol mayor de Ravel, bajo la batuta del joven director Ilan Volkok. También le sonríe la suerte en el terreno discográfico: tras un excepcional recital dedicado a la sutil e intimista Música callada de Frederic Mompou, ha vuelto a dar en la diana con su segunda grabación en Harmonia Mundi, una versión de los fascinantes Impromptus de Franz Schubert. "Esconder mi aprecio y devoción por el romanticismo sería absurdo". Vive en Madrid y se siente inmensamente feliz compartiendo la pasión por la música con su mujer. "En casa la música no es nuestra profesión, es nuestra manera de entender la vida. Los dos somos músicos y entendemos perfectamente los anhelos y las ilusiones del otro".

"Siento la responsabilidad de hacer música de la manera más honesta e íntegra posible, sin artificios"

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PREGUNTA. ¿Por qué sigue siendo tan difícil para un joven pianista español acceder al circuito internacional?

RESPUESTA. No sabría muy bien qué responder. Supongo que debe darse una conjunción de variables al mismo tiempo para tener la ocasión de desarrollar una carrera internacional. En mi caso, he sentido cómo todo ha ido sucediendo de una manera gradual, paso a paso, y cada acontecimiento que ha podido marcar el devenir de mi carrera lo he asimilado con naturalidad. Supongo que un músico no se levanta un día y se da cuenta de que tiene una carrera internacional, sino que se trata de un proceso más gradual y paulatino, de un trabajo continuado y constante.

P. ¿Hasta qué punto se puede controlar una carrera en un mundo tan competitivo como el de la música clásica?

R. Teniendo los pies en la tierra y el punto de humildad necesario para calibrar qué, cuándo y cómo hacer las cosas. Encontrar puntos de equilibrio es complicado, es una búsqueda constante. En cualquier caso, soy un músico muy afortunado, mi entorno formativo y familiar ha sido maravilloso. He tenido unos profesores extraordinarios y personalidades cuyos consejos han sido verdaderas hojas de ruta para mí. La presión no la siento como tal, más bien siente uno la responsabilidad de hacer música de la manera más honesta e íntegra posible, sin artificios y guardando el máximo respeto al compositor. Los músicos somos privilegiados, vivir y disfrutar de este arte es algo de lo que siempre le estaré agradecido a Dios.

P. No debe ser fácil en cuestiones de repertorio mantener la independencia frente a las exigencias de agentes, programadores y discográficas.

R. Creo que al final, como en todo, la virtud se encuentra en el punto medio, en un diálogo y en llegar a puntos de encuentro entre mis propios deseos y las peticiones de agentes y programadores. Hasta ahora he sentido siempre una gran flexibilidad a la hora de elaborar el repertorio que quiero hacer. En cualquier caso, difícilmente haría algo que de antemano sepa que no me llena como músico, aunque por mi juventud estoy más abierto a explorar y conocer repertorio que a priori pudiera no estar entre mis prioridades.

P. Ha trabajado con Barenboim, Lorin Maazel, Jesús López Cobos, Josep Pons y otras grandes batutas. ¿Un pianista joven puede imponer sus criterios a un director?

R. No creo que se trate en ningún caso de imponer criterios, sino de encontrar un equilibrio. Siempre me pongo a disposición de los directores para recibir sus consejos sobre obras que seguramente han interpretado más veces que yo mismo y es muy enriquecedor el intercambio que se produce musical e incluso personalmente. Desde esa perspectiva abierta y dialogante es mucho más fácil encontrar puntos de encuentro coherentes que siempre irán en beneficio de la música.

P. En su último disco, dedicado a Schubert, transmite una especial afinidad por los colores y contrastes del universo romántico. ¿Es su repertorio preferido?

R. No voy a ocultar mi predilección por el repertorio romántico, pero sigo sintiendo que me encuentro en un momento de búsqueda, de pretender conocer todo aquello que esté a mi alcance. Esta próxima temporada tocaré desde Beethoven a Ligeti, pasando por Schubert, Chopin, Falla, Rachmaninov, Nebra, Haydn, Brahms... Me siento especialmente motivado para seguir ahondando en el repertorio para piano, ya sea en recital, con orquesta o en la música de cámara.

P. Antes, los pianistas españoles se quejaban de lo difícil que era romper en el extranjero la etiqueta de especialista en música española. Siempre les pedían Albéniz, Falla, Granados y compañía. ¿Ha cambiado el panorama?

R. No puedo quejarme de imposiciones de este tipo en ningún caso. Mis compromisos pasados y futuros en cuanto al repertorio no han estado ni estarán mediatizados por consignas de ese tipo y me siento un afortunado en ese aspecto. La gran música española no necesita defensa alguna, se interpreta y se interpretará en España y fuera de nuestras fronteras por su propia calidad.

P. ¿Cambió su forma de interpretar a Beethoven tras asistir a las famosas clases magistrales de Barenboim?

R. Indudablemente, la influencia a la hora de acercarse a Beethoven a raíz de ese feliz encuentro es innegable, y siempre le estaré agradecido por toda su ayuda y cariño. El maestro impartió unas clases magistrales con mayúsculas, con un nivel musical absolutamente grandioso y con una generosidad y un cariño con nosotros, los alumnos, muy especial. Siempre tuvo palabras de aprecio y estímulo para todos y supo desarrollar desde un gran respeto lo mejor de cada uno. Creo que es una magnífica definición de magisterio.

P. ¿Cuáles son sus pianistas de referencia?

R. Tengo un profundo respeto y una gran admiración por todos los que han sido mis maestros desde que comencé mis estudios musicales. Julia Hierro, Lucio Muñoz, María Ramblado, Ana Guijarro y Josep Colom han supuesto y suponen todo un pilar sobre el que descansan momentos inolvidables tanto musicales como vitales. Ellos son una referencia inolvidable y permanente. Por otro lado, maestros como el propio Daniel Barenboim, Radu Lupu, Alfred Brendel, Maria João Pires, Dinu Lipatti, Sviatoslav Richter, Emil Gilels y Arturo Benedetti Michelangeli siempre serán grandes referentes a los que admiro profundamente.

P. Cada vez surgen más virtuosos de países asiáticos, técnicamente perfectos. ¿Piensa que en el futuro llegarán a dominar el mercado?

R. No creo que la música mire ningún pasaporte ni ninguna procedencia concreta. Es indudable e innegable que la apertura internacional de Oriente ha propiciado el conocimiento de muchos músicos fantásticos, pero estoy seguro de que el futuro estará lleno de músicos excepcionales (como el presente) de diferentes procedencias. Al fin y al cabo, la gran música es y seguirá siendo universal. -

Javier Perianes. Su último disco es Schubert. Impromptus opus 90 y Klavierstücke D 946 (Harmonia Mundi). El próximo día 13 actúa en el IX Festival Internacional de Música de Gijón, el 1 de septiembre en la Quincena Musical Donostiarra, y el 24 de septiembre, en el Merkin Concert Hall de Nueva York. www.javierperianes.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de agosto de 2008