Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La vida discreta de Felipa Jove

La hija de Manuel Jove encabeza la fundación benéfica de la familia

Felipa Jove Santos toca el marco de un retrato de su hermana María José pintado por Rafael Cidoncha. "La muerte de mi hermana fue un golpe muy duro, inesperado. Era una mujer muy joven, con una fortaleza enorme y una vida muy bonita por delante". Felipa transmite sosiego. Sus movimientos son silenciosos. Camino de su despacho en la fundación que lleva el nombre de su hermana regala una caricia a una trabajadora discapacitada. Se trata de un mimo natural y habitual según revela el gesto de agradecimiento de la persona que lo recibe.

Felipa, "un nombre duro" que recibió de su abuela, se blinda ante preguntas personales más allá del estado civil y del número de hijos. La presidenta de la Fundación María José Jove y vicepresidenta de la corporación Inveravante está casada y tiene una hija de nueve años que acostumbra a llevar al colegio. "Mi vida es de lo más normal. Soy muy familiar".

"La fundación nos ayudó a superar la muerte de María José", confiesa Felipa

La colección de arte de la familia tiene 550 obras de unos 250 pintores

La discreción es mandamiento entre los empresarios de esta tierra. "Creo que así es el carácter de los gallegos en general", se disculpa. El pasado miércoles Manuel Jove, su padre, compareció por primera vez ante los medios de comunicación después de la venta de Fadesa. Lo hizo para presentar Inveravante, la corporación a través de la que invertirá 4.000 millones de euros hasta 2011. "Y dijo que ya había hablado para los próximos 15 años", bromea. A su lado estaban sus dos hijos, Manuel Ángel y Felipa, que adora a los animales y de pequeña soñaba con ser veterinaria. Faltaba María José.

La muerte repentina de la vicepresidenta ejecutiva de la compañía en marzo de 2002 truncó una exitosa carrera. La tragedia pudo significar un punto de inflexión en la actividad empresarial de la familia. "Aunque fue muy duro, reaccionamos y nos involucramos en muchas cosas. Creo que la fundación, nacida un año después de la muerte de María José, fue un refuerzo positivo para superar ese momento. Ella había mencionado que sería interesante hacer una fundación porque le preocupaban asuntos como la infancia o la conciliación de la vida laboral y familiar. A raíz de su fallecimiento decidimos acometer el proyecto, ponerle su nombre y que se dedicase a los temas que a ella le preocupaban".

Con María José como inspiración, creó la primera guardería de empresa de Galicia, con plaza para 100 niños en la Residencia Universitaria Rialta, propiedad del patronato. "Claro que pienso en María José y en cómo lo haría ella cuando acometemos un proyecto. Nos mueve sobre todo la infancia y la discapacidad. Antes de actuar comprobamos qué hacen las demás fundaciones para ser útiles y directas y no doblar esfuerzos".

Felipa sí tiene que doblarse y hacer calceta con el tiempo para darse el gustazo de recoger a su hija a colegio. "En Inveravante soy vicepresidenta y tengo que estar atenta, pero de la fundación soy la responsable directa, con mi equipo. Es muy gratificante cuando ayudas a alguien que lo necesita". En cinco años, 10.000 personas se han beneficiado de sus propuestas. "Hemos hecho un plan estratégico, que aunque suene a empresa, resulta muy útil para que la actuación sea de calidad".

Lo es la colección de arte, con exposición permanente en la sede de la fundación en el polígono coruñés de A Grela. Comenzada por Manuel Jove "por afición, con pintores sobre todo gallegos, posee unos fondos de 550 obras de unos 250 artistas. En junio pasado, el catálogo se engordó con cuadros como La modelo en el taller de Picasso o Rampant, obra de Kandinsky. "Al principio sí influían los gustos personales de mi padre, pero ahora se intenta que sea lo más amplio y didáctico posible", aclara Felipa, que no quiere adentrarse en temas personales.

Muchas son las generaciones de Jove que podrían dedicar sus días a gandulear, pero hasta el timonel sigue en el tajo. "En casa nos enseñaron el valor del sacrificio y a que hay que trabajar para conseguir los objetivos".

-¿Se pensó alguna vez en casa que llegarían tan lejos?

-Mi padre es un hombre muy trabajador que siempre ha intentado que su empresa siguiese creciendo, pero sin pensar en ser la más grande.

-¿Hasta cuándo?

-Su forma de ser no le permite estar quieto. Está siempre innovando. Morirá con las botas puestas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 2008