El iPhone cumple: largas colas para conseguir el artículo anticrisis

Movistar consigue llenar sus tiendas en el primer día de venta del terminal

¿Por qué esperar una cola de seis horas para adquirir un móvil que puede salir hasta por 359 euros, te ata a una compañía durante dos años y ni siquiera tiene cámara de vídeo? "Pues por amor". Ésta es la respuesta de Salva, uno de los cientos de personas que ayer hacían cola para adquirir el nuevo iPhone en la macrotienda que acaba de inaugurar Telefónica en su antigua sede de Gran Vía. Está en paro. Y espera la cola "porque soy un calzonazos, tuve una bronca con mi novia y quiero hacer las paces con un buen regalo".

No es el único que, pese a atravesar un mal momento económico personal, quería conseguir el iPhone. La imagen de las largas colas de jóvenes, viejos, hippies, yuppies, geeks, frikis y demás tribus frente a las puertas de las 1.500 tiendas de Telefónica que vendían el terminal de Apple en toda España es un desafío en un país en el que sólo se habla de crisis y recesión.

El iPhone es definitivamente un icono anticrisis. Ayer los dependientes de tiendas como Zara o H&M, sitas en la misma calle de Gran Vía, saludaban las colas frente a la tienda de Telefónica porque les ha creado una demanda inducida. Ni siquiera con las rebajas más rebajadas de la historia logran atraer clientes.

Rosa Infante, la directora de telemarketing de Movistar, reconocía que nunca la compañía se había enfrentado a tanta demanda por un producto.

Muchos de los que aguardaban cola se referían a la crisis pero todos estaban dispuestos a rascarse el bolsillo y hacer oídos sordos a la Organización de Consumidores y Usuarios, que recomendó "tener la cabeza fría a la hora de afrontar gastos extra como el iPhone en momentos económicos difíciles". Facua, otra organización, consideró desproporcionada la exigencia de Movistar de dos años de permanencia para hacerse con el teléfono. Según sus cálculos, en estos 24 meses la compañía ingresará entre 980 y 3.201 euros por cada cliente, en función del consumo en minutos.

Existencias agotadas

Pero eso no les importaba a las 25 personas que en una hora agotaron las existencias del iPhone de la tienda de la plaza Nueva de Sevilla, informa Albert Vázquez. Con todo, a muchas tiendas de Movistar autorizadas no llegaron existencias en todo el día.

En Gran Vía 28, tuvieron que cerrar una hora antes (a las 21 en vez de a las 22) porque se agotaron las existencias. Se estiman unas ventas de entre 600 y 700, pero prometen tener hoy más a primera hora. En Barcelona y Valencia también se acabaron.

Esa fiebre de consumo se vivió en los 22 países donde comenzó ayer a comercializarse el nuevo iPhone. En Tokio, la cola alcanzaba casi un kilómetro. Y lo mismo ocurrió en Londres, Toronto o Auckland.

Los frikis tecnológicos también están de enhorabuena. Tienen carnaza. AT&T reconocía problemas de software en los iPhone que se activan desde casa por Internet. Y la web Gizmodo anunciaba la buena nueva de que ya hay iPhone 3G liberados.

El iPhone, odiado y amado a partes iguales, tiene la virtud de hacer olvidar la crisis como fetiche consumista. Seguro que Zapatero se compra uno.

Carlos A. Rodríguez, de 19 años, colombiano, fue el primero en comprar ayer el iPhone en la tienda de Telefónica de la Gran Vía de Madrid.
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Carlos A. Rodríguez, de 19 años, colombiano, fue el primero en comprar ayer el iPhone en la tienda de Telefónica de la Gran Vía de Madrid. uly martín

Sobre la firma

Ramón Muñoz

Es periodista de la sección de Economía, especializado en Telecomunicaciones y Transporte. Ha desarrollado su carrera en varios medios como Europa Press, El Mundo y ahora EL PAÍS. Es también autor del libro 'España, destino Tercer Mundo'.

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