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Reportaje:

Sin líder no se puede trabajar

Las empresas preferidas por los empleados españoles son La Caixa y Microsoft

Las empresas no son nada sin sus empleados y éstos tampoco lo son sin sus líderes. Un círculo vicioso difícil de desenmarañar y cuya estadística, según Ángel Cano, director de Recursos y Medios de BBVA, es contundente: "Los jefes son los que más influyen a la hora de decidir cuál es la mejor empresa en que trabajar. De hecho, un mal jefe eleva un 70% la rotación de su personal".

Pero encontrar un líder a la altura de las circunstancias tiene su aquel. "El 75% de las compañías españolas cuenta entre sus prioridades de gestión la búsqueda del talento", añadía este directivo en la presentación del estudio Merco Personas 2008. Y no es para menos, ya que, en opinión de John H. Zenger, máximo responsable de la consultora internacional Zenger & Folkman, existe una relación directa entre la efectividad de un líder y los resultados de la organización, tanto en los beneficios como en lo referido a la retención de los empleados, a su compromiso con la empresa, o la satisfacción del cliente, la mejora de la productividad, la innovación o la atracción del talento.

Un mal jefe provoca una subida de la rotación de personal del 70%

Los mejores directivos hacen que la rentabilidad crezca más del 50%

Los datos del estudio realizado por P&A Consultoría y Formación entre 350 directivos de 70 compañías españolas lo dejan patente: el crecimiento de la rentabilidad que consiguen las empresas con líderes medios es del 39,6%, en tanto que si los directivos son extraordinarios esta tasa pasa al 55,8%. Y lo mismo sucede con las ventas, que crecen el 14% con los medios y el 16% con los mejores, o con la rotación del personal, del 14,8% para primeros y del 9% para los segundos. Y también con la retención de clientes, que es del 88% para el dirigente medio y del 89,6% para el mejor. Y con el compromiso, pues con los líderes de "primera" sólo el 16,4% de la plantilla piensa en cambiar de trabajo, frente al 25,3% que se lo plantea con los directores medios.

Para atraer a los mejores, las "palancas" que utilizan algunas empresas son: la reputación de la compañía (en la que las políticas de responsabilidad social corporativa son cada vez más importantes), cómo dirigen sus líderes y cuál es el entorno de trabajo. El salario va perdiendo posiciones.

Tras más de 10.000 encuestas entre empleados, universitarios, escuelas de negocio, directores de recursos humanos y consumidores en general, las tres mejores empresas para trabajar actualmente son: La Caixa y Microsoft (que repiten puestos respecto a la edición de 2007). BBVA, que escala tres posiciones, ocupa el tercer puesto. Caja Madrid, Telefónica, Repsol, Grupo Santander, Mercadona, Iberdrola e Inditex les siguen en el top ten. Un listado que en los tres años que lleva elaborándose ha reunido sólo a 13 firmas en esa decena de favoritas, lo que quiere decir que poco cambia de un año para otro. Y que, si en los años noventa del pasado siglo las consultoras eran las compañías preferidas para desarrollarse profesionalmente, hoy son bancos, energéticas, firmas de alimentación y tecnológicas, según Justo Villafañe, director de Merco.

Las cualidades que más se aprecian entre los dirigentes son: integridad y honestidad, que sea un experto técnico, que promueva resultados, que tome iniciativas y que se relacione con el exterior. Y son en las que tienen mayor fortaleza los líderes españoles, que flaquean respecto a los internacionales en el trabajo en equipo y en la comunicación, según se refleja en el estudio La efectividad del liderazgo y su impacto en los resultados empresariales, elaborado por P&A Consultoría y Formación.

En cuanto a las prioridades a que se refieren los trabajadores a la hora de designar a las empresas entre las mejores en las que trabajar figuran: un salario coherente con el puesto a desempeñar, que la firma tenga posibilidades de desarrollo y promoción, que sea reconocida, que cuente con políticas de conciliación, que haya una buena relación con los jefes directos, que los valores corporativos de que presume la empresa fuera sean asumidos dentro de la organización, que haya igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, que los objetivos de la empresa se vean reflejados en los del personal y que tengan reputación los altos directivos de la empresa y, por ende, ésta, según Villafañe. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de julio de 2008