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Análisis:EL ACENTO
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La ciencia de la mentira

Puesto que, según se dice, la ciencia deja poco lugar para la opinión, quienes se consagran a ella sólo pueden escoger entre el descubrimiento y la mentira. Los grandes avances puestos a disposición de la humanidad se deben, obviamente, a lo primero, aunque el deseo de fama o la simple tozudez han llevado en ocasiones a que los científicos, o algunos que se hacen pasar por tales, se dejen tentar por lo segundo. A la larga, a quienes ceden sólo les aguarda el descrédito, pero, mientras llega, sueñan con dejar su nombre inscrito en los anales. Son ídolos que un día se levantan sobre el venerable pedestal de la sabiduría para caer al siguiente en el olvido, un estado, en cualquier caso, preferible al del ridículo.

Estados Unidos, un país pionero en el saber, ha llegado a una sorprendente conclusión, hasta ahora sin equivalente en otros países. Si la mentira se generaliza en la ciencia, ha venido a decir la Oficina de Integridad de la Investigación, tal vez ha llegado el momento de crear la ciencia de la mentira. Dicho y hecho. Gracias a las investigaciones en esta nueva rama del conocimiento, es posible contar con estadísticas sobre los farsantes disfrazados de científicos, al menos en el campo de la biomedicina. Así, y según los datos publicados por la revista Nature, el 59,7% de los impostores de la ciencia presenta como hallazgos lo que sólo son invenciones o falsificaciones. La cifra de los que plagian es, por su parte, de un 36,3%. Y queda, finalmente, una categoría residual del 4% bajo la rúbrica inquietante de "desconocido".

La ciencia de la mentira puede tener un futuro esplendoroso si, en lugar de limitarse al campo de la biomedicina, se extendiera a otras disciplinas como el arte, la política o, por qué no, el periodismo. Sería excitante y, desde luego, de la mayor utilidad pública contar con estadísticas parecidas a las publicadas por Nature. Siempre quedaría, es verdad, ese porcentaje de "desconocido" en el que convivirían los genios con los bribones. Y es que, a pesar de todos sus avances, ni siquiera la ciencia permite distinguir a unos de otros.

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