Entrevista:AINHORA ARTETA | Soprano

"No soportaría un Onassis en mi vida"

Pregunta. Canta el próximo domingo en la Expo y en julio en la Scala, pero no se quita la espinita del Teatro Real.

Respuesta. Yo lo estoy deseando. No se ha dado la ocasión o porque no tienen intención o porque no me han ofrecido papeles que yo pueda interpretar.

P. No será que es una chica difícil.

R. Para nada.

P. ¿Qué es, una chica fácil?

R. No, fácil tampoco [ríe]. A ver: soy tremendamente exigente en el escenario. En la vida normal, no soy nada complicada.

P. ¿Cuál ha sido su gallo más sonoro?

R. Pues uno en La Traviata tras el que me di la vuelta hasta yo, porque creía que lo había hecho otra.

P. ¿De Tolosa, usted o las alubias?

R. Primero las alubias, porque han nacido muchísimo antes, y luego, yo. La calidad de las alubias está comprobada; la mía la estoy comprobando.

P. Su primera ópera fue La Cenerentola, y la hizo en Estados Unidos. ¿Encontró al príncipe?

R. No. A mí el príncipe me llegó muy tarde. Lo he conocido ahora.

P. Pero allí se casó con un barítono. ¿No sabe lo de que donde tengas la olla..?

R. Yo siempre he llegado tarde a los refranes [risas]. Los he aprendido con la vida misma, y porque me han dado el zurriagazo.

P. En cualquier caso, mejor un buen jinete.

R. La verdad es que, hoy por hoy, voy a todo galope.

P. Ha sido Julieta, Violeta, Dulcinea, Mimí... ¿A quién se parecen más sus amores?

R. Me gustaría que se pareciesen al de Mimí, porque es un amor que discute, que es real. El de Julieta es demasiado infantil.

P. "Hay notas con las que se me erizan los pelos". ¿Un do o un mi la pueden excitar?

R. Por supuesto. Depende de dónde estén colocados y con qué sentimiento se emitan. La música puede excitar muchísimo.

P. ¿Qué más la excita?

R. La vida. De un tiempo a esta parte, tengo el firme propósito de vivir, y no de sobrevivir.

P. ¿En qué se cree la reina del mambo?

R. En nada. Ojalá mi vida la pudiera llevar como un mambo. Es lo que intento.

P. ¿Y a qué ritmo baila?

R. Pues al ritmo que toca. Procuro hacer cada vez más esfuerzo para dictarlo yo, pero no es fácil.

P. La llamaron "top model de la lírica". ¿Por ese cuerpo serrano?

R. No soy top model de nada. Me cuido, pero no me obsesiono. Me gusta andar, correr. Suelto mucha adrenalina. Pero ahora estoy más centrada en buscar un equilibrio, por ejemplo con el yoga.

P. ¿Es mejor estar gorda para ser soprano?

R. No. Es mejor estar sana. La voz no está reñida con el peso. La que sí está reñida es la salud.

P. Pero eso no la concierne.

R. Uf. Yo ya no paso una ITV. O la paso sólo de cubierta.

P. ¿Preferiría ser la Castafiore de Tintín?

R. Me suelo reír mucho leyendo a Tintín, pero creo que no me parezco en nada a la Castafiore. Aunque muchos tienen esa imagen, y, cuando aparezco, les rompo los esquemas. No conciben que tengas un chorro de voz sin unas tetas de aquí a allí.

P. De pequeña quiso ser Maria Callas. ¿Quién ha sido su Onassis?

R. [Carcajada] Nadie. No soportaría un Onassis en mi vida. No voy a negar que he tenido pretendientes de muchísimos recursos, pero eso nunca lo he valorado.

P. Si le sobra alguno, tengo una amiga...

R. Pues a mí no me han parecido nunca interesantes. Me lo han parecido otro tipo de hombres.

P. ¿Por ejemplo?

R. Kofi Annan. Un señor con carisma positivo, bondad y capacidad diplomática.

P. Cite un animal de la lírica que no sean los elefantes de Aida.

R. Un animal escénico en cuanto a expresión, a bondad, a ayuda a los jóvenes es Plácido Domingo. Habrá un antes y un después de él, como lo hubo con la Callas.

P. Han escrito de usted: "Su poderoso carisma y desgaire de diosa". ¿Cómo lo ve?

R. Pues totalmente irreal. Carisma, posiblemente sí tenga en el escenario. Y es que hay una diferencia entre la Ainhoa que sale a escena y la de diario.

P. ¿Y el carisma se lo quita con la peluca?

R. Totalmente. Cuando llego al camerino, cuelgo el traje y el carisma o, por lo menos, la actitud del escenario.

P. ¿A qué político cantaría un aria de amor?

R. A todos. Dicen que la música amansa a las fieras.

P. Para fieras, el zoo de su casa: cuatro perros, dos tortugas, una rana, un pájaro que habla.

R. El pájaro se llama Caruso, y dice: "¡Calla!".

P. No debe de ser de su club de admiradores.

R. Sí, porque también dice: "¡Muy bueno!".

Perfil

Con 43 años y una hija, está ensayando La Bohème en La Scala y dentro de una semana canta la Novena de Beethoven en Zaragoza. Dice que el Actor"s Studio la sirvió para deshinbirse y, tras volver a los escenarios, que dejó por su separación matrimonial, parece vivir un ya largo momento más que dulce. Asegura que tiene buen diente y que le gusta el buen vino. "Me relajo estando con mi pareja y siguiéndole en sus carreras de caballos", cuenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de junio de 2008.