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Reportaje:FORD KUGA 2.0 TDCI TITANIUM | PRUEBA

Un 4×4 que utiliza eI diseño para seducir

El Kuga es el primer todoterreno ligero de Ford, un modelo de imagen vanguardista que entra por los ojos. Ofrece un interior práctico para el uso familiar, y sólo se vende con un motor 2.0 turbodiésel y cambio manual de seis marchas, que mueven el peso con soltura en carretera y campo. Destaca por sus consumos ajustados, e incluye un buen equipo de serie a precios correctos, desde 25.500 euros (con tracción 4×2).

La oferta de todoterrenos ligeros (chasis de turismo y tracción 4×4 sin reductora) ha aumentado tanto en los últimos años que cada vez cuesta más elegir entre la gran variedad de alternativas disponibles, sobre todo en modelos de tamaño medio y precios relativamente accesibles (Toyota Rav4, Nissan Qashqai...). El Kuga y el Renault Koleos han sido los últimos en llegar, y Ford ha elegido el diseño como arma para distinguirse y compensar el retraso.

El 4×4 de la marca americana presenta una imagen deportiva y vanguardista que llama la atención, y cuenta con un motor 2.0 turbodiésel que aprovecha bien el combustible (6,5 litros de media) y permite circular sin penalizar el bolsillo ni sacrificar el confort en carretera y campo. Este conjunto equilibrado y atractivo incluye un buen equipo de serie, sobre todo en seguridad -seis airbags y ESP de serie- y se vende a precios correctos (desde 25.500 euros con tracción 4×2). Y el conjunto cumple bien con los gustos y necesidades de las familias medias europeas.

Un diseño con gancho

El Kuga mide 4,44 metros de largo y es uno de los todoterrenos de tamaño medio más compactos, una ventaja en ciudad. Comparte la base del Focus y el C-Max, pero se viste con un traje original e innovador, y explota a fondo el diseño Kinétic que Ford ha aplicado con éxito en sus últimos modelos.

En el caso del Kuga, este lenguaje estético que exalta los perfiles y las formas de la carrocería se ha acentuado al máximo y crea una imagen poderosa que resalta el carácter y personalidad del nuevo 4×4. Destaca el frontal, que integra un capó alto con dos nervios muy marcados, una parrilla doble más adelantada, los faros ladeados y las aletas muy marcadas. En el lateral también se han resaltado los nervios en las puertas, que junto a la línea ascendente de las ventanillas crean un perfil deportivo que recuerda al BMW X3. Y la zaga sorprende por su personalidad: lleva un pliegue muy marcado en el centro del portón y unas llamativas protecciones grises bajo el parachoques.

Con estos ingredientes, el Kuga presenta una imagen llamativa y musculosa que deja viejos a muchos rivales. La aerodinámica no es brillante (CX: 0,38), pero resulta correcta para un 4×4. Y aporta soluciones interesantes, como la apertura del portón en dos partes.

Interior justo y convencional

El diseño interior es mucho más convencional y por dentro parece más un turismo que un todoterreno.

El salpicadero y la consola central son casi idénticos a los del Focus y el C-Max, y la presentación es vistosa, con tapicerías sufridas y los paneles de las puertas combinando telas y plásticos para alegrar el ambiente. Pero incluye algunos materiales económicos, como los adornos cromados de plástico, y ajustes mejorables en zonas como la consola central. Y aunque el conjunto resulta atractivo, no transmite la solidez y consistencia de otros 4×4.

La amplitud interior tampoco es el punto fuerte del Kuga. Tiene unas plazas delanteras satisfactorias, pero falta espacio para las piernas en las traseras, lo que reduce el confort si viajan adultos. Y el maletero es sólo correcto. En contrapartida, ofrece muchos huecos y soluciones prácticas en el uso familiar: apoyabrazos delantero con un cofre interior enorme,

posavasos, cofres bajo el piso de las plazas de atrás... (ver página 19). Y aunque los recorridos de las suspensiones son cortos y pueden hacer tope en las ondulaciones, absorbe bien los baches, está bien insonorizado y permite hacer viajes largos con un confort aceptable

.Sólo un motor turbodiésel

La gama del Kuga sólo tiene un motor 2.0 TDCi turbodiésel de 136 CV con tracción 4×4 y cambio manual de seis marchas. Se vende en dos acabados, ambos con precios correctos. El Trend (28.850 euros) incluye seis airbags, ABS, ESP, aire acondicionado, control de velocidad, ordenador de viaje, arranque por botón, cuatro elevalunas eléctricos, portón trasero de doble apertura y radio-CD. El Titanium (31.215 euros) añade climatizador, sensores de lluvia y faros, llantas de 17 pulgadas y más detalles. En noviembre llegará una versión 4×2 con este motor (desde 25.500 euros), y en diciembre, un 2.5 de gasolina y 200 CV.

Conclusión

El Kuga es un todoterreno de tamaño medio que destaca por su fuerza estética y ofrece un comportamiento eficaz y seguro. Las plazas traseras son justas, pero cumple en el uso familiar, incluye un buen equipo de serie y cuesta como sus rivales. Y aporta una estética más original e innovadora.

JUSTO ATRÁS Y BUENOS HUECOS

EL KUGA TIENE UN INTERIOR DE ESTILO deportivo muy parecido al del monovolumen C-Max, pero se identifica más con los turismos que con los 4×4. La instrumentación con los grafismos en rojo, la consola central metalizada con el botón de arranque y la combinación de telas y plásticos en los paneles de las puertas crean un ambiente alegre y vistoso. Pero aunque está bien presentado, los ajustes y la calidad de materiales son discretos y no dan sensación de consistencia. Los asientos delanteros están bien resueltos, pero las plazas traseras ofrecen un espacio justo para las piernas, sobre todo si delante viajan personas altas. En cambio, la dotación de huecos es como la de muchos monovolúmenes: repisa bajo el parabrisas delantero, cofres a los pies de los asientos traseros, cuatro posavasos (dos delante y dos atrás en la zona del freno de mano), repisas a los lados de los asientos delanteros...Ford ha eliminado el tapón del depósito en el Kuga, una solución cómoda pero poco práctica: exige soltar el gatillo de la manguera en cuanto salta, porque tira el combustible. El maletero no es de los más grandes (360 litros), pero llega a 1.355 abatiendo los respaldos y permite abrir la zona superior de la luneta por separado. La zaga es original y tiene mucho carácter.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de junio de 2008

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