Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El 52% de las maltratadas en Almería es inmigrante

Marroquíes, colombianas y rumanas, las más afectadas

El binomio violencia de género e inmigración cobra especial relevancia en Almería. Durante el primer trimestre de este año, el 52% de las 469 demandas por maltrato registradas han sido de mujeres inmigrantes. Pero las cifras no sólo reflejan una terrorífica realidad, también dan fe de un fracaso. Pese a que los poderes públicos han hecho de su lucha contra el maltrato una "prioridad", éste se ha convertido en aún mayor para las inmigrantes. Así, en 2007, las denuncias por maltrato interpuestas por estas mujeres fue del 39%. El dato supone que 731 de las 50.000 extranjeras que residen en la provincia padecieron la "lacra social" de la violencia machista, según afirmaba ayer Consuelo Rumí, secretaria de Estado de Inmigración.

Marroquíes, colombianas y rumanas fueron las nacionalidades predominantes entre las víctimas de estos delitos. Sólo el equipo especial para la Mujer de la Guardia Civil tramitó durante el mismo período cerca de medio millar de solicitudes de órdenes de protección para inmigrantes que se encuentran en situación irregular en España.

Las cifras almerienses se alejan de este modo de forma paulatina de las andaluzas, donde en 2007 las denuncias de inmigrantes rondaron el 21% del total. En España tres de cada diez víctimas procedieron de terceros países.

Aunque el Gobierno ha redoblado los esfuerzos para erradicar esta manifestación "extrema" de la desigualdad, empleándose a fondo por ejemplo en la formación y sensibilización de estas mujeres o planeando nuevas iniciativas como la traducción a diversos idiomas de folletos informativos sobre este fenómeno, el resto de agentes implicados sigue reclamando más medios. Que 13 agentes de la Policía Nacional atiendan durante las 24 horas a las víctimas de la provincia en situación de grave riesgo o que sobre un único Guardia Civil recaiga la vigilancia de cincuenta mujeres son ejemplos que evidencian que los recursos aún no son necesarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de junio de 2008