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LO QUE USTED NO VIO | EUROCOPA 2008 | La otra mirada

"¡Cardeñosa, dúchese!"

"¿Qué pasa que ni siendo titular me hacéis una entrevista?". Con esa sorna que le caracteriza, Quini, delantero del Sporting, se dirigía a los periodistas que estaban en la sala de prensa el día anterior al primer partido de España en el Mundial de Argentina 78.

"¡Pero si tú no juegas!", le contestó uno de ellos.

Nada más finalizar el entrenamiento en el campo de aquella fábrica próxima a La Martona, en la provincia de Buenos Aires, el seleccionador español, Ladislao Kubala, reunió a sus jugadores en el centro del campo y les dio el once que se iba a enfrentar al día siguiente a la selección de Austria. El equipo titular era un secreto que minutos después, de regreso a La Martona, el seleccionador iba a desvelar en la rueda de prensa con los medios informativos.

La bronca entre Pirri y Kubala hizo que fuera el último partido del jugador con la selección

Los jugadores subieron al autocar y regresaron a su lugar de concentración para ducharse y, posteriormente, acudir a la sala de prensa. Pero, sorpresa, en ese intervalo de tiempo, se habían producido dos cambios en la alineación y nadie se lo comunicó a los protagonistas. Sobre todo, a los afectados, de ahí el error de Quini. El otro afectado por el repentino cambio de planes era Leal, del Atlético. En sus lugares entraban un futbolista del Madrid y otro del Barcelona. Por supuesto, ambos eran ajenos a los hechos que habían protagonizado directivos de esos equipos, que lograron cambiar la alineación. Esto era algo conocido, y casi asumido, por los futbolistas que venían de otros clubes, que lo tenían claro: "Los que mandan son los directivos del Madrid y el Barça", sentenciaban.

"Cardeñosa, dúchese, que no va a salir en la segunda parte", le dijo Kubala al centrocampista del Betis, que había jugado una buena primera mitad ante Austria, nada más entrar en el vestuario. Leal, que estaba muy enfadado por su extraña salida del equipo, entró en el lugar de Cardeñosa. El partido iba 1-1.

En aquel encuentro -lo que han cambiado las cosas- algunos periodistas estábamos sentados junto al banquillo español y, mientras los austriacos marcaban el segundo gol que les daría la victoria, la tensión iba subiendo, pues al resultado en contra se unían las tensiones en el equipo. Cardeñosa estaba enormemente enfadado porque se había justificado el cambio por una supuesta enfermedad, que él negó inmediatamente y que provocó la intervención del presidente de la federación, Pablo Porta, y la bronca final entre el capitán, Pirri, y el seleccionador, que culpó directamente al madridista de la derrota. Lo ocurrido provocó que aquél fuera el último partido de Pirri con España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de junio de 2008