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ARTE

El Meiac enseña la historia española del 'media art'

A mediados de los años noventa, el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (Meiac) de Badajoz fue pionero en adquirir obras de net.art y proyectos vinculados a las nuevas tecnologías. Una década después propone una aproximación histórica al desarrollo del media art español y lo hace a través de El discreto encanto de la tecnología. Artes en España, una exposición antológica, que reúne 119 obras de artistas representativos de las principales vertientes de las experimentaciones en este país.

'El discreto encanto de la tecnología' reúne 119 obras, muchas de ellas inéditas o recuperadas del olvido

El recorrido arranca con manuscritos de Ramon Llull, que ilustran el sistema ideado por el filósofo catalán, en el siglo XIII, para confirmar sus razonamientos lógicos. "Con Llull nace un nuevo sistema de pensamiento. Su máquina lógica está formada por dos ruedas que giran a la vez haciendo dobles combinatorias, lo cual constituye un acercamiento a la algoritmización del lenguaje y un claro antecedente conceptual del código binario informático actual. La investigación de este método, aplicado empíricamente por Charles Babbage en su concepción de la máquina analítica, culminará más de seis siglos después, en el desarrollo de los ordenadores, la Inteligencia Artificial de Alain Turing y la Cibernética de Norbert Wiener", explica la comisaria Claudia Giannetti.

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Giannetti ha rescatado del olvido obras que considera fundamentales en esta historia. Es el caso de los artistas que, a finales de los 60, trabajaron en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, para desarrollar el programa para la creación automática de formas plásticas, ideado por Manuel Barbadillo. "Con Barbadillo nace el arte generativo. Él programaba su pintura en código binario, a partir de formas básicas, mientras que José Luis Alexanco creaba un código generativo para obras tridimensionales, un programa que proporcionaba la secuencia de láminas en capas, que formaban la estructura de la escultura", señala la comisaria.

La proyección de Iván Marino recombina secuencias cinematográficas según una fórmula matemática, de modo que jamás se repiten, a la vez que el programa va escribiendo en sobreimpresión, sobre las imágenes, el código que ejecuta.

Ramón y Cajal

El bloque dedicado a la capacidad de las nuevas tecnologías de hacer visible lo invisible, se mueve desde Santiago Ramón y Cajal, que, gracias al microscopio y la microfotografía, pudo formular su revolucionaria teoría neuronal. Le acompañan los experimentos de Gustavo Caprín para visualizar la energía eléctrica, y la escultura de Daniel Palacios, que hace lo propio con la fuerza cinética.

Entre las propuestas que recorren la relación entre arte e Internet destaca una instalación de Moisés Mañas formada por cuatro ventiladores, que gracias a un programa, convierte en energía, a través del satélite, el viento en la zona. En el mismo concepto se basa El soliloquio de la felicidad, una instalación de Francesc Torres formada por seis grandes lámparas de araña, cuya intensidad depende de la respiración de los oradores en el Congreso.

Se ha resucitado Lo humano y lo invisible, la primera exposición de arte sólo para Internet, organizada por Giannetti en 1997 con obras de Víctor Nubla y Zush, entre otros. "Antes de volver a ponerla online, tuvimos que recuperar el código de cada obra y reprogramarlas integralmente", indica.

MEIAC: www.meiac.es/artesenespana

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de junio de 2008