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Aznavour se lanza a su pasión por la escritura

Si volviera a nacer y no pudiera ser cantante, le gustaría escribir canciones. Así es como Charles Aznavour, auténtica gloria viva de la chanson francesa además de compositor y actor, imagina una hipotética nueva vida. Lleva una eternidad cantando y no se plantea dejar de hacerlo. Con 84 años recién cumplidos y su primer disco íntegramente en español en el mercado (Tú pintas mi vida), este parisiense hijo de inmigrantes armenios tiene 160 canciones esbozadas, "por lo que puedo grabar todavía muchos discos". Pero tras publicar hace cuatro años el libro de memorias Le temps des avants, ha descubierto otra gran pasión, la escritura literaria. Fruto de ella es Mon père, ce géant (ambos en Flammarion), un conjunto de 12 relatos de ficción donde habla de temas como la religión o la estupidez humana que ha presentado esta semana en Barcelona.

"Escribo todo el tiempo, mucho más de lo que leo", reconoce el cantautor. En contraste con su primer libro, del que se han vendido más de 250.000 ejemplares en Francia "y se ha traducido a muchos idiomas, pero no al español", en este nuevo trabajo, por ahora también inédito en España, "no hay nada de autobiográfico". El padre al que se alude en el título no es el suyo, sino el del protagonista de una de las historias.

Encantador de masas -acaba de finalizar una exitosa gira por Latinoamérica-, Aznavour asegura que la música no es un pasaporte para la posteridad. "Sólo hay tres oficios que la proporcionen: la pintura, la escultura y la literatura". En eso anda ahora, comprometido con su editorial en publicar un título al año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de mayo de 2008