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Un ex directivo de Siemens admite que tenía una 'caja negra' para sobornos

Comienza el juicio por corrupción y pagos ilegales en la compañía alemana

El encausado acusa. El primer proceso judicial contra un ejecutivo de Siemens relacionado con el multimillonario escándalo de sobornos empezó con una confesión y con duras acusaciones. Reinhard Siekaczek, de 57 años, antiguo ejecutivo de la ya liquidada sección de telecomunicaciones de la multinacional alemana, reconoció que ha desviado de las cajas de Siemens 53 millones de euros, destinados al pago de comisiones ilegales y contratos fantasma en el extranjero. Asegura que se atuvo a órdenes recibidas desde la cúpula del departamento y a prácticas habituales antes de su llegada.

Siekaczek está tan dispuesto a colaborar con la justicia que ha reconocido la veracidad de las 33 páginas presentadas por la fiscalía en su cargo. En ellas se describe el "sistema Siemens" de cuentas camufladas para alimentar sobornos a cuenta del gigante tecnológico, que lograba así encargos y concesiones.

La ley alemana no castigaba los sobornos en el extranjero hasta 1998. Antes, podían incluso deducirse de los impuestos como un gasto más. Siemens obligó aquel año a sus empleados en puestos de responsabilidad a que firmaran un compromiso de respetar la nueva ley. Aquél fue el momento de extremar las precauciones y de perfeccionar el sistema en lo posible.

En el juicio, celebrado en la Audiencia de Múnich, el acusado dijo que semejantes prácticas no empezaron con él. "Como es natural, yo y el resto sabíamos que en la empresa se pagaban comisiones para obtener encargos". Antes de su llegada, Siekaczek aseguró que se hacía en docenas de países y que en ese mismo departamento se desviaban a las llamadas "cuentas discretas" hasta 100 millones de euros. En realidad, explicó, fue él junto con el ex director de Finanzas, Michael Kutschenreuter, quien decidió en 2002 reducir el sistema de pago de sobornos e incluso suspenderlo en algún momento futuro.

Quien para los jueces fue "el señor de las cuentas secretas" de Siemens se mostró humilde y matizó que "el sistema no era nada del otro mundo, ni muy sofisticado". El ejecutivo se enfrenta a penas de cinco años de cárcel por cada uno de los 58 casos de desfalco a la compañía de los que es acusado. No se le imputa, sin embargo, ningún delito de enriquecimiento personal.

Gastos de 1.500 millones

Los escándalos de corrupción han costado a Siemens más de 1.500 millones de euros desde que se conocieron los casos. Cuando comenzaron las investigaciones hace año y medio, se esperaba que la cifra en pagos de este directivo fuera cercana a los 20 millones. El fiscal del caso, Anton Winkler, comunicó ayer que espera que este juicio sirva como un claro mensaje para el resto de las empresas sobre lo que no se debe hacer. "Esperamos que esto sirva como una nueva llamada a la conciencia de la cultura corporativa de que el soborno no está tolerado, ni en Alemania ni en el extranjero", aclaró.

Las autoridades de Múnich han investigado a cerca de 300 personas para recabar pruebas. En el juicio están presentes como testigos el antiguo presidente de Siemens, Heinrich von Pierer, y el director de Finanzas en funciones, Joe Kaeser. Ambos presentaron su dimisión tras estallar el escándalo. Sin embargo, la fiscalía de Múnich exculpó a comienzos de abril a Von Pierer, al considerar que el ejecutivo no sabía nada de las prácticas.

El comportamiento de la empresa está siendo también investigado por las autoridades norteamericanas, así como por otros países, según Reuters. Como resultado, Siemens podría ser vetada de optar a ciertas contratas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de mayo de 2008