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Ante la asamblea de EB-Berdeak

Un partido y dos corrientes internas

Los comunistas del EPK, los soberanistas de Batzen y el Espacio Plural Alternativo son los tres grupos organizados dentro de Ezker Batua

Dentro de la coalición Ezker Batua existen tres fuerzas organizadas: un único partido, el EPK-PCE, la corriente EPA (Espacio Plural Alternativo) liderada por el ex director de Bienestar Social, Ángel Bao, y Batzen, el grupo que encabeza el parlamentario Óscar Matute.

EPK-PCE. Es la federación vasca del Partido Comunista de España y estuvo al mando de Ezker Batua en sus primeros años. Hasta que en 1995 perdió el control, precisamente a manos del actual coordinador, Javier Madrazo, que derrotó a su predecesor, el entonces secretaria general del EPK, Enrique González, recientemente fallecido, doblándole en votos en la VI asamblea.

Tanto Batzen como EPA han estado en la mayoría de apoyo a Madrazo

Batzen. Es la corriente interna más antigua. Nació en 1993 del grupo Ekaitza y se define como una tendencia de izquierda alternativa, que bebe de las ideas superadoras de la izquierda clásica de mayo del 68. Su cabeza visible ha sido siempre Óscar Matute, que en 2001 se aupó a un escaño en el Parlamento. Se le adjudica, y sus integrantes no lo niegan, una posición soberanista respecto al modelo de relación entre Euskadi y el resto de España.

Desde su constitución ha permanecido en las sucesivas mayorías en las que se ha sostenido Javier Madrazo, con lo que su ruptura con ella ahora puede considerarse histórica.

EPA. Espacio Plural Alternativo surge de la anterior asamblea de EB, en 2004. Está liderada por Ángel Bao, ex director de Bienestar Social, que también había estado en la mayoría de Madrazo. El grupo inició en esa fecha un proceso crítico sobre las formas y los procedimientos internos, con críticas a lo que consideraba una gestión muy personalista de Madrazo. Un año después se distanció más de la mayoría por la decisión de continuar en el Gobierno tripartito, que EPA consideró que convertía en apuesta estratégica lo que en 2001 fue una decisión táctica ante la política de bloques que enfrentó a nacionalistas y constitucionalistas.

Aunque también se reclama izquierda alternativa, se le atribuyen planteamientos de izquierda más clásica, de corte federalista y autonomista, y una proclividad a buscar alianzas con los socialista, que sus portavoces extienden "a toda la izquierda, incluida la abertzale, el día que de verdad sólo haga política".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008