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Reportaje:

Economía social contra la crisis

Las cooperativas y sociedades laborales son una alternativa al paro

En un contexto de desaceleración económica y aumento del desempleo cabe la opción de cruzarse de brazos y esperar, como en Los lunes al sol. También la posibilidad de convertirse en emprendedor. Pero hay otras como buscar apoyos, agrupar esfuerzos y crear cooperativas, sociedades laborales y otras iniciativas de lo que se conoce como economía social.

Según la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), en nuestro país este sector daba trabajo en 2006 a casi 2,5 millones de personas, una cifra que ha aumentado desde entonces y que se distribuye entre más de 51.500 empresas. No son datos oficiales, porque el mayor problema que arrastra la economía social es la falta de definición jurídica precisa sobre qué tipo de firmas cumple los requisitos para integrarla. El Ministerio de Trabajo sólo reconoce a las cooperativas y las sociedades laborales, mientras que Cepes incluye a las empresas de inserción de personas con discapacidad y colectivos marginados, los centros sociales de empleo, las fundaciones, los autónomos que trabajan para cooperativas y otras figuras societarias menores. En todas ellas, el afán de lucro, a diferencia de lo que ocurre en las sociedades mercantiles, no es el objeto social de la entidad y además su organización se basa en el capital colectivo, la toma de decisiones colegiada y la reinversión de beneficios.

Las entidades sin fin de lucro dan trabajo a 2,5 millones de personas en España

No es una cuestión secundaria. Según Marcos de Castro, ex presidente de Cepes, esta diferencia de criterios se traduce en la ausencia de una parte importante del sector en las estadísticas oficiales, lo que acarrea menos posibilidades de acceso a determinados recursos económicos y menor representatividad.

"El empleo crece en las diversas formas de economía social, pero lo hace especialmente en zonas no atendidas por la acción empresarial tradicional", resume De Castro, para quien "la capacidad creativa de las personas cuando deciden unirse es la fuerza de la economía social". En su opinión, la fase económica actual puede propiciar un repunte de este sector al que mueven fines sociales, como la supervivencia de un tejido demográfico y el mantenimiento del empleo en zonas castigadas por la crisis. "La desaceleración puede acelerar que las empresas externalicen servicios con el objetivo de descargar costes internos, lo que desemboca en la necesaria activación de actitudes emprendedoras, y es ahí donde la economía social aparece, simplemente porque juntos se pueden asumir los riesgos mejor que aisladamente", añade.

Eroski, con 33.230 empleados en 2007 y una facturación de 6.415 millones de euros, encabeza el ranking de ocupación entre las cooperativas de España. Pertenece a MCC (Mondragón Corporación Cooperativa), el principal conglomerado empresarial del conjunto de la economía social, con 83.601 empleados y 13.930 millones de euros de facturación anuales, según Cepes. Ambos capitanean una lista compuesta por muchos ejemplos de cómo luchar contra la despoblación, los cierres industriales y el éxodo rural. Entre los que figuran el caso de éxito de Los Santos, pueblo de Salamanca en el que diversas cooperativas han frenado esa migración a base del trabajo de la piedra para su conversión en mobiliario urbano, hasta el gran proyecto de revitalización de la montaña navarra.

Allí el consorcio Cederna-Garalur, integrado por 104 municipios y numerosas entidades, emprendió a partir de 1991 una batalla por frenar la huida de jóvenes y por buscar alternativas a la crisis industrial. Desde entonces ha implantado un programa de economía social, basado en la creación de cooperativas y sociedades laborales, para cuyo lanzamiento aporta asesoramiento en la formación empresarial y acceso a vías de financiación. Un total de 30 personas componen la plantilla de Cederna-Garalur. Son, básicamente, agentes de desarrollo, "dedicados a detectar posibles proyectos empresariales y potencialidades de cada zona de la montaña navarra, satisfaciendo las necesidades de autoempleo y sirviendo de enlace con los municipios", explica Irene Gastaminza, responsable del área de Empresas y Emprendedores del consorcio. Los resultados se traducen en que la población de esas comarcas, unas 80.000 personas, no ha disminuido, sino que está creciendo, sobre todo con la llegada de inmigrantes dedicados al sector servicios. El desarrollo del turismo rural, tanto con la creación de hospedajes como con las actividades lúdicas asociadas a la montaña, ha sido uno de los mayores logros.

Navarra es precisamente una de las comunidades autónomas en las que más peso tiene la economía social, con un 3,44% del empleo total contando sólo cooperativas y sociedades laborales. Le superan Murcia, con un 4,33%, y el País Vasco, con un 7,48%. Entre 1999 y 2007 el ritmo de creación de empresas en España ha sido del 3% anual, frente al 6% de media de cooperativas y sociedades laborales.

Difícil acceso al crédito

Para Toni Ferrer, secretario de Acción Sindical de UGT, el principal problema que afronta la economía social en un contexto de desaceleración económica es su dificultad para acceder al crédito financiero necesario para lanzar sus proyectos. Por ello, reclama a la Administración que "aumente las líneas preferenciales de ayuda y subvención a este sector a través de los organismos oficiales y también que se le facilite una mayor accesibilidad a las nuevas tecnologías". El sindicato secunda la idea de ir a "un concepto amplio de lo que es esta actividad", algo que pasa por "establecer una definición adecuada, hoy inexistente, y regular qué requisitos y criterios son necesarios para que una organización se considere integrante de la economía social".

"Se necesita una ley que delimite el concepto de economía social para evitar la interpretación restrictiva de quien desea una definición estrecha con el objetivo de limitar su acción. Y para que no existan picarescas, que tanto daño hacen al conjunto", sintetiza Marcos de Castro, hasta esta semana presidente de Cepes. El próximo 15 de mayo Bruselas acogerá una conferencia internacional, organizada por el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, en la que expertos del sector debatirán el futuro de la economía social y su contribución a la consecución de los objetivos de empleo fijados en la Estrategia de Lisboa para 2010. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008

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