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Crónica:

El Barça remata la faena

Los azulgrana jugarán la final tras derrotar al Joventut con más facilidad de lo previsto

Hecho lo más difícil, robar un partido en Badalona, el Barça no dejó pasar la oportunidad y se llevó el premio gordo a la primera. Final de la ACB y Euroliga, dos por el precio de uno. Con toda justicia, por cierto, pues, aunque por lo hecho en la temporada el Joventut merecía más que nadie llegar lo más lejos posible, en esta miniserie los azulgrana han ofrecido una versión superior a la de sus rivales. Dado que esto, aunque se llame Liga, no premia la regularidad, ahí están los de Xavi Pascual, más felices que unas castañuelas y con buenas posibilidades de abrir la sala de trofeos. Sobre todo, si mantienen la fortaleza anímica. La misma que les hizo salir a jugar este decisivo partido con las pilas rebosantes de energía. Tanto que se pusieron 15-0. Llegaron a este marcador con las armas que les han llevado al éxito. La defensa de Basile sobre Rudy, por ejemplo.

AXA BARCELONA 85 - DKV JOVENTUT 71

Axa Barcelona: Lakovic (17), Basile (8), Acker (20), Ilyasova (15) y Marconato (5) -cinco inicial-; Sánchez (0), Neal (0), Vázquez (12), Kasun (6), y Grimau (2).

DKV Joventut: Ricky Rubio (6), Rudy Fernández (9), Barton (7), Popovic (0) y Jagla (0) -cinco inicial-; Ribas (10), Hernández-Sonseca (13), Laviña (0), Moiso (11), Mallet (10) y Noel (5).

Árbitros: De la Maza, Hierrezuelo y García González. Sin eliminados.

7.594 espectadores en el Palau Blaugrana. El Barcelona se clasifica para disputar la final de la Liga ACB.

Ya en Badalona, durante el primer encuentro y a pesar de que al final se fue hasta los 30 puntos, se vieron las dificultades del alero verdinegro para quitarse de encima primeros y segundos defensores. En el Palau su sufrimiento fue aún mayor, hasta el punto de desquiciarse un poco entre tanto manotazo, algún que otro golpe y su propia impotencia, raras veces vista en esta campaña.

Tapada la primera vía, el Joventut no encontró otras hasta que apareció Moiso. Entre Hernández Sonseca y él le dieron un poco de aire y estabilizaron el partido, que se movió en la igualdad durante muchos minutos. Pero, aparte el marcador, el mando espiritual siempre estuvo en el lado del Barça. Nadie mejor que Ilyasova para representarlo. Este hombre tiene más moral que el Alcoyano. Con Moiso dedicado a ponerle tapones en cuanto se descuidaba, y de ésos que te mandan el balón a la grada, Ilyasova no dejó ni un solo momento de batallar en los dos aros hasta alcanzar números de escándalo.

El partido se rompió en el último cuarto con suma suavidad, poco a poco, mezcla de la seriedad azulgrana y un ejercicio algo descontrolado de los verdinegros, que no han encontrado, salvo en momentos contados, un buen golpe de pedal.

En definitiva, el Barça a la final. Es lo que tiene haber vivido una temporadita en el infierno. Que luego todo te sabe a gloria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008