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La protesta contra la reforma de las pensiones pierde fuelle en Francia

La huelga de transportes tuvo poca incidencia a causa de los servicios mínimos

La resistencia a la reforma de las pensiones en Francia empieza a perder fuerza. Los sindicatos consiguieron ayer movilizar sólo a medias a los ciudadanos, que no acudieron tan masivamente a las manifestaciones como los organizadores habían previsto. La huelga en los transportes tuvo una incidencia mucho menor de la esperada; prácticamente nula en los transportes urbanos de París y más apreciable en los ferrocarriles que, sin embargo, cubrieron los servicios mínimos, mostrando así que el Gobierno conservador empieza a ganar esta batalla.

La CGT contó unas 700.000 personas en las marchas; la policía sólo 290.000

El Gobierno defiende la ampliación del periodo de cotización de 40 a 41 años

"Menos de medio millón de manifestantes sería decepcionante", declaró por la mañana el líder de Fuerza Obrera (FO) Jean-Claude Mailly. A última hora de la tarde, este sindicato reconocía que la cifra final podía estar en torno a los 400.000, pero la CGT proclamaba que hasta 700.000 personas habían salido a la calle contra la ampliación del periodo de cotización de 40 a 41 años. Las cifras del Ministerio del Interior situaban a 290.000 manifestantes en un centenar de localidades.

Las discrepancias entre los números sindicales y las cifras de la policía, ciudad por ciudad, eran enormes. En Marsella, las autoridades contaban 8.200 manifestantes y los sindicatos proclamaban 60.000. La gran manifestación de París, que transcurría entre la plaza de la Bastilla y la de la República, reunió a 70.000 personas, según los organizadores, y a no más de 28.000, según la policía. Los cálculos en casi todas las demás ciudades mostraban el mismo desfase.

El impacto de la huelga en los transportes, por su parte, fue mínimo comparado con los efectos devastadores de las jornadas del pasado mes de noviembre, cuando los trabajadores intentaron impedir la desaparición de los regímenes especiales de pensiones. Los sindicatos se pusieron la venda antes que la herida.

Mailly, por ejemplo, dijo que el éxito de la movilización debía medirse en función del número de manifestantes y no por el porcentaje de huelguistas. Según las cifras oficiales, el paro afectó al 25% de los trabajadores de la SNCF, los ferrocarriles, y al 8% de la Administración. Sin embargo, la obligación de que quienes vayan a participar en la huelga lo deban anunciar con 48 horas de antelación, permitió a las empresas de transportes organizar los servicios y reducir enormemente el impacto.

Una encuesta publicada ayer por Libération muestra las contradicciones de la sociedad francesa sobre las pensiones y, en general, sobre las reformas que debe llevar a cabo el Gobierno. Un 60% se mostraba favorable a la huelga de ayer, según este sondeo de Vivavoice, pero sólo el 41% de los franceses cree que el régimen actual es viable; una cifra que crece hasta el 68% entre los menores de 24 años. Pese a este convencimiento de que el sistema no funciona, sólo un 22% cree necesario alargar el periodo de cotización o el montante de las aportaciones.

El Gobierno de François Fillon, que en su condición de ministro de Trabajo fue el artífice de la ley de reforma de las pensiones de 2003, que contempla el aumento de la cotización de 40 a 41 años para poder acceder a la totalidad de las prestaciones, se mostró firme ante el desafío sindical. "El asunto se zanjó en 2003", aseguró Fillon la noche anterior.

El Ejecutivo pretende paliar la aplicación de esta medida favoreciendo el empleo de las personas de entre 55 y 64 años, una franja de edad de la que en Francia sólo trabaja el 38%. El retraso de la edad media de jubilación, que se sitúa en torno a los 56 años, y la posibilidad de que quienes lo deseen puedan seguir trabajando aunque sea a media jornada para aumentar su pensión, son algunas de las propuestas del Gobierno. El aumento en un año del periodo de cotización no es suficiente para resolver la financiación de las pensiones. Las previsiones son que de los 15.100 millones de euros que costarán en 2015, se pase a 47.100 millones en 2030, y a 68.800 millones en 2050.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de mayo de 2008