Crítica:DÍA A DÍA
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

La senda de la tradición

Su origen es irlandés, pero su condición de incansable trotamundos nos dice que habría que considerarle ya como un ciudadano del mundo. Aidan Bartley comenzó a darse a conocer en nuestro país a finales de la década de los noventa, cuando militaba en el sello zaragozano Grabaciones en el mar. Ya entonces, compartiendo discográfica con bandas como El Niño Gusano, se perfilaba como una rara avis a la que solo cabía encuadrar en esa selecta pléyade de escritores de canciones atemporales, respetuosos con la tradición (la comparación con Leonard Cohen no es casual) pero con un ojo siempre atento a la incorporación de elementos de contemporaneidad. Ahora reside en Berlín y, tras patearse durante años escenarios, bares e incluso estaciones de metro de toda Europa, culmina su primera década de carrera con un quinto álbum, el exquisito Vaudeville, disponible a través de la web y en sus conciertos. Unos conciertos en los que no faltan el cello de Karen Weber, el contrabajo de Berit Jung, la batería de Simon Ayton o el piano de Julia Bartley, para no restar un ápice de elegancia a su suculenta propuesta. Y unos conciertos en los que aprovechará también para presentar algunos temas del que será ya su sexto trabajo. Telonero de Tindersticks, Billy Bragg o Vic Chesnutt, últimamente se le ha descrito como si Leonard Cohen se hiciera acompañar por Michael Nyman al piano y Joey Burns (Calexico) a la batería. Hipérboles al margen, algo tendrá su agua cuando la bendicen.

AIDAN BARTELY

El cantautor irlandés Aidan Bartley actúa esta noche en la sala Matisse de Valencia (Campoamor, 60) a partir de las 22.30. La entrada vale 10 euros.

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