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COLUMNA

'Claridez'

Alicia Sánchez Camacho lo explicó con claridad cuando compartió con José Manuel Soria (que hace años hizo de clon de Aznar, ahora Aznar se le ha desmañado, Soria es como un alto ejecutivo y su clon ahora parece un hippy) la presentación de la ponencia política en-la-que-no-estuvo- María-San Gil. Doña Alicia, en el uso de las respuestas, dijo que en su partido siempre ha habido claridez. No claridad ni zarandajas, claridez. He preguntado a los académicos. Álvaro Pombo me dijo: "¿Claridez? No me suena. Debe de ser una expresión política que alude a la claridad ácida, o a una manera aceitosa de la claridad. Aj, qué asco".

Al PP le sobra claridez, le falta claridad, eso es. Me lo dijo el otro día Esteban González Pons, al pie de un estudio de televisión, en Telecinco. Él había hablado con Vicente Vallés sobre la luz de María (San Gil). El cargo más breve de Rajoy ("te nombro..., pero espera") estuvo hablando con tanta admiración de María San Gil que en un momento parecía que se estaba refiriendo a María Auxiliadora, cuya fiesta se celebra ya. Dijo el dirigente valenciano: "María es de todos. Donde esté María debe estar el PP".

Más claridez no cabe. Dijo, además, que el PP es como un ordenador; ahora hay que apagarlo, y reiniciarlo. ¿Es que no estaba apagado? Él es de Rajoy, pero de María, un devoto de María, me pareció. ¿Y por tanto de Mayor? Mayor ya viaja inexorable hacia el territorio de los guiñoles, se nota su paso lento, como de zapatillas, como decía Pío Baroja, un novelista de tanta claridez.

Ése es el hombre, ahí viene. Pero puede ser una mujer. Me dejó inquieto González Pons, cuando ya se había bajado de la pantalla. Había dicho, en aquella conversación: "El PP debe ser un partido fuerte y esperanzado".

Le comenté mi inquietud. "Los exégetas van a buscarle tres pies a ese gato, esa palabra 'esperanzados". ¡Van a creer, le insistí, que se estaba usted refiriendo a la otra contrincante de la saga! Y el hombre me dijo rápidamente:

-¡Antes esperanzados que estebanados!

Estábamos a martes y 13; después apareció Alicia Sánchez Camacho, con Soria, a explicar el misterio de la Santísima Trinidad. Lo entendí (entendí que fueran dos, pero que fueran tres, los trileros no son más hábiles) cuando ella dijo esa palabra, claridez; entonces entendí también a Esteban González Pons. Ya son ganas de querer comprender. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de mayo de 2008