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El Muvim descubre a Paul Delvaux, el artista impermeable a las modas

El museo valenciano exhibe la más amplia retrospectiva del pintor belga

A lo largo de sus 97 años de vida, el belga Paul Delvaux (Antheit, 1897-Veurne, 1994) vio pasar por delante de él todos los movimientos vanguardistas que hicieron del siglo XX el más innovador desde el punto de vista artístico. Pero nunca llegó a comulgar con ninguno. Delvaux fue impermeable a las modas y, quizás por eso, es considerado como una de las más grandes personalidades artísticas de la pasada centuria.

Sin embargo, su obra es muy poco conocida en España, donde se ha mostrado a cuentagotas en pequeñas exposiciones. El Muvim ha restañado ese vació al presentar, desde ayer, la más amplia retrospectiva sobre el pintor belga. Más de un centenar de obras, desde dibujos hasta acuarelas o guaches, forman una exposición que su comisaria, Ángela Villaverde, ha dividido en áreas temáticas, en consonancia con la heterodoxa personalidad del artista. Esqueletos, desnudos femeninos, amores sáficos, trenes, vestidos, el mundo de Jules Verne o el Museo Spitzner son algunos de los temas recurrentes en sus obras, en las que Delvaux se muestra como un autor difícil de etiquetar, pese a que haya en su pintura algo de Magritte, de De Chirico, del expresionismo abstracto, del arte conceptual o del surrealismo.

En todo caso, esas obsesiones, que plasmó en cuadros que parecen desprender una atmósfera inquietante y encierran más de una mirada, descubren un "imaginario propio y característico", como apuntaba el director del museo valenciano, Román de la Calle.

Una visitante observa uno de los cuadros de la serie sobre esqueletos, de Paul Dalvaux, expuesto en el Muvim.
Una visitante observa uno de los cuadros de la serie sobre esqueletos, de Paul Dalvaux, expuesto en el Muvim.JORDI VICENT

El dibujo como eje del pensamiento

La retrospectiva sobre Delvaux forma parte del nuevo paquete de exposiciones que presentó ayer el Muvim, que ha establecido la costumbre de inaugurar de cuatro en cuatro. En esta ocasión, el hilo conductor del cuarteto de muestras es el dibujo, "el eje del pensamiento", como lo definía Joaquín Torres-García. Precisamente la primera de las exposiciones que cuelgan desde ayer en las paredes del Muvim está dedicada al dibujante uruguayo, con un recorrido, a través de 90 obras realizadas entre 1900 y 1946, de todas sus etapas, desde sus inicios, inéditos en España, hasta su obra de madurez. La importancia del dibujo también está en la muestra Forma, línea, gesto, escritura, que sigue las huellas de Torres-García para ofrecer la obra de 28 artistas latinoamericanos, en 70 dibujos y dos vídeos. La última exposición se relaciona con el dibujo de una manera poco común: a través de las tijeras. Se trata de la recopilación de 200 fotomontajes realizados por el artista argentino América Sánchez, admirador de Renau, que presenta por primera vez sus originales para que puedan ser apreciados por el público.

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