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Reportaje:marcas

Franquicia para resistir la crisis

350 empresas del sector acuden a la feria que se celebra en Madrid

El frenazo económico ha sido más brusco de lo previsto, y no ha dejado a nadie indiferente. Ya el año pasado, las franquicias levantaron el pie del acelerador y aflojaron el endiablado ritmo que habían mantenido el lustro precedente. En 2007, la facturación total de este tipo de establecimientos fue de 24.676 millones de euros, un 5% más que el año anterior, una tasa que se alejaba de la mantenida en el ejercicio anterior, un annus magnificus con un crecimiento de casi un 25%.

Para 2008, Eduardo Tormo, presidente de Tormo y Asociados, una consultora del sector, espera un comportamiento similar al del ejercicio anterior, y afirma: "En términos generales va bien, pero no con la alegría de otros años". Las cifras que manejan en su compañía no distan de las que maneja la patronal del sector. Según sus cálculos, en 2007 hubo un crecimiento del 5,6%.

Los expertos prevén un buen año, pero no tanto como ejercicios anteriores

El próximo 22 de mayo comienza en Madrid Expofranquicia, un buen termómetro para evaluar lo certero de estas previsiones. Sus puertas estarán abiertas hasta el 24 de mayo. Este escaparate, el mayor en España del sector, contará con más de 350 expositores y unos 7.500 metros cuadrados, un 7% más que el año anterior, según informan desde la organización del evento.

Cuando hay un menor crecimiento económico coincide, lógicamente, con el menor empuje de las franquicias. Por ejemplo, en el último trimestre de 2001 y todo 2002, el producto interior bruto en España creció por debajo del 3%. Justamente en esos años, el número de cadenas descendió en ese ejercicio, y el aumento de la facturación fue menor incluso que el año pasado (4,5%), según los datos de la patronal. Este año el dinamismo económico español ha vuelto a perder fuelle. El Banco de España cifró el crecimiento en un 2,8% hasta marzo.

No son ajenos a todo esto en el sector. En Tormo prevén que el beneficio por unidad de negocio caiga este año, aunque no por ello se resentirán las aperturas, que calculan entre 3.500 y 4.000, en resultado neto, a finales de 2008. Incluso señalan en esta consultora que la coyuntura actual puede ser una buena oportunidad para el que lo haga bien. "Es un buen momento para destacarse y abrir nichos de mercado", comentan.

Donde más se notó el año pasado el cambio de ciclo fue entre las franquicias inmobiliarias. No en vano la crisis del sector es bastante más profunda que la de la economía en general. Así lo reconocen en Tecnocasa, una de las cadenas líderes. "El hecho de ser franquiciadores no nos exime de los efectos", declaran en Tecnocasa. El año pasado la compañía catalana cerró el ejercicio con 667 oficinas, 385 menos de las que tenía a finales de 2006.

Sobre su actividad en los meses recientes, en la cadena inmobiliaria señalan que su ritmo de apertura no es comparable con el de épocas anteriores, si bien siguen recibiendo solicitudes de información de emprendedores.

Menos lo han notado en otros sectores. Incluso en los relacionados directamente con el consumo, un 40% de las cadenas, pese a que la fuerza del consumo (el otro gran motor de la economía española en estos años de expansión) ha decaído. En opinión de Tormo, la caída de inmobiliaria es la que ha afectado a todo el conjunto.

Bimba y Lola fue una de las estrellas del sector de las franquicias el año pasado. Fundada en 2006, la cadena de los "caprichos", como la definen los mismos propietarios, abrió 66 establecimientos en dos años. En los cuatro meses que van de 2008 ya han abierto 13 más, siete de ellos franquiciados, apuntan fuentes de la firma gallega.

"La crisis, de momento, no se nota especialmente", declaran en Bimba y Lola. Reconocen que se nota un poco, pero no tanto como para hacerles cambiar los planes iniciales. Entre este año y el que viene preveían contar con 15 establecimientos franquiciados más y así continúan.

Uno de los expositores que estarán en Expofranquicia entre el 22 y el 24 de mayo será Vilma Stoned. Eduardo Riestra, uno de sus socios, no muestra preocupación por el futuro próximo. "Éste es un negocio anticrisis", afirma. Si bien reconoce que hay un poco de contracción.

Creada hace apenas cuatro años, Vilma Stoned se dedica a la venta de componentes para la fabricación doméstica de abalorios. El negocio es incipiente: tienen abiertos tres establecimientos, uno de ellos franquiciado. Cuando acabe 2008 prevén haber multiplicado por cuatro el número de tiendas asociadas. "Las mujeres no van a dejar nunca de comprar esto", comenta confiado Riestra.

De momento, los expertos se muestran optimistas ante el certamen madrileño de las franquicias. El resultado del celebrado en Barcelona el pasado marzo les anima. "Las expectativas al comienzo eran negativas por la situación económica y porque no había muchos expositores", comenta Tormo. "Pero la respuesta del público, que iba a hacer negocio, fue alta". -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de mayo de 2008